domenica 1 maggio 2011

LA NARRACION, LA NARRACION II.

Año 1930, ultimo día de clases, aula de 5° grado. Pueblito italiano llamado Sori. 19 alumnos.

El maestro Juan Serafini, 57 años, casado, sin hijos se dirige a su asiento, luego de quitarse los lentes, les habla: “alumnos: antes de entregarles las libretas de promoción a 6° grado debo decirles que, con excepción de Antonio Carloni, todos han pasado”. Son alumnos de 10 a 12 años de promedio, clase media, pueblo de 2000 habitantes. Aldo Manfredi, hijo del escribano, se mofa de Antonio (cara inexpresiva), proclive a que lo que subestimen, huérfano, su madre muy católica murió en el alumbramiento sin que nadie supiera, salvo las conjeturas, quien fue el padre. Fue criado por unos tíos en el campo, en las periferias del pueblo, y a los 5 años a solicitud de la propietaria del campo fue a vivir al pueblo, y de esta manera puedo entrar a la escuela.

Maestro:  No te burles, Aldo. Detrás de Antonio. Ernesto Zamboni le asesta un reglazo en la cabeza.

Todos ríen y el alboroto de la clase va creciendo.

Maestro: ¡silencio! Deseo que en estas vacaciones escriban en forma de narración las experiencias vividas desde que comenzaron la primaria, anoten hasta  los detalles que crean necesarios para realzar las buenas costumbres, teniendo en cuenta la moral, tan cara a nuestros sentimientos cristianos. El año que viene, en el  primer día de clases, cada alumno lo reseñara por escrito. Pueden retirarse.

Se levantan y comienzan a retirar los boletines.

Maestro: Ernesto, dile a tu padre que no se olvide que lo espero en el club social, después de cenar.
Ernesto:  Sí señor
Maestro: (al pasar Antonio. No te aflijas, Tonino, la cara no te ayuda pero en el fondo creo que no eres tonto. Cuando regrese de mis vacaciones ven a verme que te daré lecciones para que puedas pasar el examen. Dile a la señora Teresa que todo ira bien.
Tonino:   Si señor


En la calle sin pavimentar frente a la escuela.

Se encuentran formando corillo: Aldo, Ernesto, Gregorio y Fernando Senestrari, cuyo padre tiene el almacén mas importante del pueblo (convida a sus amigos con dulces)

Ernesto: ¡miren quién viene!. ¡El asno mayor del pueblo! Le voy a decir a mi padre que te recete un tónico para tu cerebro.
Gregorio:¿Por qué no vas a trabajar de Tony? No tendrías que maquillarte.

Tonino,sin responder, cabizbajo y con las manos en los bolsillos, se aleja en compañía de su perro Querubín, que era su sombra y su único amigo.  Atraviesa la plaza y al tomar la vereda para ir a su domicilio, pasa delante de la iglesia, en cuyo atrio se encuentra el cura párroco, conversado con el coronel retirado Zamboni.

Cura:     Tonino, tienes que venir a estudiar el catecismo, porque si no, no podrás tomar la Primera Comunión.
Tonino:   No se si la señora Teresa me dará permiso; piensa enviarme al campo, para que le ayude a mi tío Carmelo en la cosecha.
Cura:     Primero el espíritu hijo, primero… (Eructando) el espíritu (perdón, Coronel)

En la casa de la señora Teresa.

La señora teresa enviudó hace 5 años, sin hijos, a los 50 años conserva atractivos que, sumados a su sólida posición económica, hace una nomina de admiradores siempre prontos para reemplazar al finado don Hidelfonso. La casa es de gran envergadura, rodeada de prolijos jardines, cuyo cuidado ejerce con celo Pedro, 65 años y su mujer Rosa, de igual edad, oficia de cocinera.

Señora Teresa:  ¿eres tú Tonino?
Tonino:         Si, señora
Señora Teresa:  pasaste de grado?
Tonino:         no, señora. El señor Serafini me dijo que me va a  preparar para los exámenes. El padre Miguel  también me dijo que vaya a estudiar el catecismo.
Señora Teresa: ¡Qué contratiempo! Y pensar que tantas veces te  recomendé te aplicaras a estudiar.¡ Oh, Dios mío!  No se que será de ti con tu escasa inteligencia
Tonino:        el maestro, antes de despedirnos, nos dijo que durante las vacaciones tomáramos nota de lo que observamos durante los últimos 5 años, para narrárselo cuando comencemos el 6° grado. De esta forma ejercitaremos nuestra redacción y composición.
Señora Teresa: ¿Y si no pasas el examen?
Tonino:        aunque me quede de grado, cumpliré con el pedido del maestro
Señora Teresa: ¡Hum! Dios mío. Vete a almorzar y prepárate, que luego Pedro te llevará al campo. Es hora de que te ganes el sustento.

Casa del campo

El establecimiento del campo es óptimo, con una fracción de 45 hectáreas de tierra de muy buena calidad, apta para todo cultivo, con una amplia casa rodeada de amplias galerías por los cuatro costados. Llegan a la misma en un Ford A modelo 29, Pedro el conductor, Tonino y  Querubín.

Pedro:        ¿que tal, Carmelo? aquí te traigo a tu sobrino para que  te ayude en la recolección de la cosecha. Dice la señora Teresa que su destino será trabajar contigo el campo, pues  su inteligencia deja mucho que desear.
Carmelo:      chau Tonino, (se abrazan). ¿Que tienes en la mano?
Tonino:       un cuaderno (le explica lo de la narración)
Pedro:        ¿Lo tienes que hacer en forma cronológica?
Tonino:       No. Por ejemplo, hoy anote que la señora Teresa no  vino con nosotros porque tenia que ir al dentista y  también anoté que esta mañana lo vi al doctor Sigal  en la estación para ir a la ciudad, por lo que  deduzco que la señora irá al consultorio de allá
Carmelo:      déjate de historias y vamos a trabajar
Tonino:       también  anote que mis compañeros se burlaban como  de costumbre de mi, hace ya 5 años.
Pedro:        ¿Lo traerás tu Carmelo cuando termine de ayudarte?
Carmelo:      Por supuesto. Calculo que en una semana   levantare  la cosecha. Dile a  la señora Teresa que le llevare  huevos frescos y un par de pollo. Chau, Pedro.
Carmelo:      Tonino, enjaeza el caballo blanco percherón y ponlo  de tiro en la chata que iremos a recoger las  bolsas de trigo que la cosechadora ha desgranado.
Tonino:       (mientras hacen el trayecto hacia el rastrojo) Tío,  cuando yo cumplí 5 años recuerdo que tía Eugenia me  hizo una torta de chocolate con 5 velitas; luego no  recuerdo mas de otro agasajo.
Carmelo:      ¡Para agasajos estamos! Tu tía y yo no damos basta  con las tareas del campo. Para colmo Dios nos dio 3  hijas y tu sabes como son tus primas, solo le  interesa ocuparse de sus personas. En ti confío,  Tonino; cuando termines la escuela vendrás a  trabajar conmigo.
Tonino:       mira tío, mira como Querubín corre esa liebre, que  velocidad,  recuerdo cuando me lo diste, cuando  comencé la escuela, cabía en mis manos y míralo  ahora…es inteligente, siempre le hablo y pareciera  entenderme; lo mas curioso es que crecimos juntos,  y eso me ayuda.
Carmelo:     ¿Ayuda? ¿Cómo?
Tonino:       Si, a recordar; y necesito  recordar para    hacer la narración desde que  comencé el primer grado; ¿te acuerdas el día en que ingrese al aula? llovía a cantaros, y Querubín entró todo mojado y orinó, la señorita me envió a la dirección  y al abrir la puerta vi al señor Serafini abrazado a la Directora; yo creí que era una hermana o algo así, pero con el tiempo me di cuenta que no…
Carmelo:      por lo que cuentas, parece ser que tu memoria esta reñida con tu inteligencia; ¿y de mi que recuerdas?
Tonino:       una vez Querubín corrió una gallina en la casa de los Nardelli y la señora lo persiguió dándole de escobazos por todo el maizal; tu la seguiste y después de mucho tiempo regresaron;  ella estaba enrojecida y…(en eso Carmelo le tapa la boca a Tonino)
Carmelo:     Bueno, bueno, finisela con esos cuentos… a trabajar

Bajan del carruaje y comienzan a levantar las bolsas, y cuando regresan al galpón de forraje las primas lo reciben con algarabía, lo abrazan y lo besan, jugando los jóvenes sobre el heno. Carmelo los separa y trata de poner orden, pero la juventud puede más y lo hacen caer, y ahora la alegría es total… hasta que aparece Querubín y orina. Entonces súbitamente Carmelo se pone de pie, se coloca el sombrero y refunfuñando dice “Maledetto”, y con voz enérgica prorrumpe: “A trabajar, a trabajar”.

En el club social…

En una mesa del bar del club se encuentra Serafini, nervioso, fumando como aguardando con impaciencia la llegada de alguien, hasta que de pronto hace su aparición el doctor Artolla.

Serafini:  por fin Óscar, por fin. Estoy realmente preocupado, estaba con los preparativos de mi viaje al mar, tú sabes, las tan ansiadas vacaciones en compañía de Emma, cuando antes de ayer rosita, la chica que esta de domestica en casa, la recuerda?
Oscar:     Si, la gordita (hace gestos con las manos a la altura del pecho)
Serafini:  déjate de bromas, pues el embromado soy yo… Me  
           dijo que esta en cinta, y bueno… tu sabes como  
           remediarlo.
Oscar:     Hum… Está bien, mándala al consultorio, a no ser que te hagan cargar culpas ajenas, sos el verdadero sucesor de Collione, puedo contar esta noche mas de 10 testas coronadas, si no fuera que mi esposa es paralítica, hasta yo mismo estaría intranquilo.
Serafini:  siempre chistoso, siempre. Otra cosa, ¿será cierto lo que dice del coronel Zamboni?
Oscar:     Si, parece ser que Baustista Zamboni hizo la escritura de compra y venta a favor del coronel, el cual, como sabes es primo segundo.
Serafini:  pero ¿Cómo, si solo recibe la jubilación de retirado del ejercito?
Oscar:     Si, pero no te olvides  cuando estaba en actividad vino a inspeccionar el campo, ¿te recuerdas? Cuando estaba en el ministerio de obras públicas (y poniendo la mano en cuello se acerca al oído de Serafini, perdiéndose las voces en el murmullo)
Victorio: ¿que hacen ahí? perecen dos viejas comadronas.   Vamos a jugar al billar, Acosta nos espera

En la casa de la señora Teresa

En el amplio living, amueblado al más rancio estilo rococó, con alfombras rojas haciendo juego con el empapelado, hay un gran retrato de don Hidelfonso. El artista lo pintó sentado, debido a su corta estatura. La señora Teresa, en compañía de unas amigas, tomando el té.

Señora Teresa:  ¿te sirvo un poco mas de té, Emma?
Emma:           bueno querida.
Yolanda:        ¿me alcanzas el azúcar, Magdalena?
Señora Teresa:  pueblo chico, infierno grande. ¡Pero como pudo haberle pasado! Tan luego a ella, tan devota de la virgen.
Magdalena:      no es para sorprenderse. La sirvienta que tuvieron y que ahora trabaja en casa, me decía que hacia tiempo dormían en camas separadas. No se merecía eso don Senestrari, tan bueno que es. A cuanta gente que anda sin trabajo le ha dado créditos para que compren en su negocio.
Yolanda:        es verdad pero también es cierto que cuando hace la suma de lo que le deben, siempre se equivoca a su favor, en la libreta suma también el año.
Señora Teresa:  lo que no me explico es como una mujer tan virtuosa pudo engañarlo por ese rustico albañil.
Yolanda:        nadie es virtuoso en la oscuridad de una alcoba.
Emma:           yo, por eso, a mi maridito lo cuido mucho
                (risitas generalizadas.


Tonino y Carmelo regresan al pueblo en sulky.
Carmelo:      espero que lo hayas pasado bien estos días,
 Tonino
Tonino:       cierto tío, muy bien, tía Eugenia es una gran cocinera, prepara la bagna cauda como nadie.
Carmelo:     ¿Cómo como nadie? ¿A caso Rosa no hace esa
              comida?
Tonino:       No. Pero comí esa comida en casa de dos  
              familias.
Carmelo:     ¿Cómo? ¿No me digas que te invitan a comer    afuera?
Tonino:       lo que pasa es que a la señora Teresa le disgusta ir sol; por ejemplo la mamá de Saturnino la invitó a comer y sirvieron esa comida. Ese día me divertí. Saturnino  es un cretino pero es divertido, mientras terminaban de comer fue al mostrador de la farmacia y trajo varios sobrecitos, yo no sabia que era, me dijo “ayúdame a inflarlos que son globos”; una vez inflados los hizo ir al comedor aventándolos con una pantalla. Las mujeres pegaron un grito y se taparon los ojos y a don Adelqui se le escapó el vino de la boca y le ensució el guardapolvo blanco

Carmelo:    (riéndose mientras acuciaba al caballo) ¿Y
             luego?
Tonino:     Saturnino se defendió diciendo que yo era el de la idea, pero don Adelqui después de mírame dijo “¡NO!” y lo corrió con el cinto que se sacó de los pantalones, al correr, estos se cayeron y otro tanto hizo el boticario profiriendo gruesas palabrotas, mientras Saturnino, que se había subido al molino de viento, reía y hacia gestos.
Carmelo:    doy fe que tienes una memoria prodigiosa. ¿También vas a anotar eso en el cuaderno?
Tonino:     con puntos y comas. Eso y otras cosas que he visto y escuchado. No voy a defraudar al maestro.
Carmelo:    ya llegamos, alcánzale a Rosa la cesta con los huevos y los pollos
Tonino:     si, tío. Gracias, chau.



En la cocina

Rosa:        ¡que a tiempo! Tu tío nos trajo los pollos, no sabia que hacer de comer (pone manos a la obra y les retuerce el cuello).
Tonino:       Rosa, ¿es necesario matar para comer?
Rosa:         Desgraciadamente así es, hijo.
Tonino:       ¿los animales al morirse van al cielo?
Rosa:         eso es tema para el padre Miguel, yo soy una pobre ignorante, solo me enseñaron de chica que no hay que preguntar y mucho trabajar.
Tonino:       los pobre parecen que siempre tienen que trabajar y cuando no trabajan ¿Qué hacen? (en   
              eso entra Pedro y lo palmea)
Pedro:        Pues lo mandan a guerrear y cuando la guerra termina vuelven a trabajar.
Tonino:       ¿y los pobres van al cielo?
Rosa:         pienso que si, Jesús dijo que es muy difícil
              que un rico vaya al cielo.
Tonino:       Ya se lo que voy a hacer: cura; porque así no trabajo, no voy a la guerra y de paso me voy al cielo.
Pedro:        a propósito, me dijo el padre Miguel que
              quiere verte en la iglesia, pero tendrás que
              esperar a que la señora Teresa regrese de la
              ciudad.
Rosa:         Tonino, ¿por qué en vez de discurrir tanto no   
              vas a comprar el pan?
Tonino:       bueno Rosa, vamos Querubín. (Se dirigen a la panadería de doña María y pide la yapa para su perro, a la que la dueña no acepta. (Querubín comprende y antes de salir del local orina junto al mostrador)

Consultorio dental del doctor Sigal

El doctor Sigal es soltero, de unos 45 años, canoso, bien parecido, culto y desprendido.

Doctor Sigal: tienes 3 muelas careadas Rogelio.

Rogelio:   eso demuestra que hace tiempo que no nos veíamos, bueno para decirte la verdad, hace un mes estuve en el consultorio que atiendes en al clínica de la ciudad Y no te encontré.

Doctor Sigal: Puede ser, lo que pasa es que mi pacientes de allá no son numerosos y en vez de ir periódicamente, aguardo que me llamen de la clínica.
Rogelio:      siempre recuerdo  los momentos agradables que pasamos en la primaria aquí; ¿te acuerdas la señorita Josefa, que cuando nos portábamos mal no pegaba en los dedos con el puntero?
Doctor Sigal:(sonriendo) si...y también me acuerdo cuando tu padre le expectó: “señora: ¿porque actúa con esa disciplina?”, a lo que ella le respondió:  “con usted me habré casado!, ¡señorita, señorita…!” sin embargo, para mi los mejores momentos de estudiantes fue en la secundaria que hicimos en la ciudad
Rogelio:      en fin,  pareciera que todo eso pasó como hace 100 años, lo real es que mi profesión de abogado me hace vivir un mundo distinto, cruel, hipócrita en que las ambiciones unidas a las pasiones nos hacen menos felices.
Doctor Sigal: completamente de acuerdo, por eso las ciudades no me atraen, son descarnadas, la gente va siempre apurada. Aquí en cambio parece que el tiempo se ha                detenido y si bien  la mezquindad humana se ha colado, los vecinos aun conservan un poco la ingenuidad de antaño. Bien por hoy basta, te espero el viernes próximo.

(Cuando sale Rogelio entra la señora Teresa al consultorio)

Doctor Sigal: hola Teresa ¿como está?
Señora Teresa:(con voz airada) ¿Como no me avisaste que ibas a la ciudad? Hice el viaje inútilmente. (Se acerca y luego cambiando el tono) querido ¿es que ya no me quieres? ¿por que no nos casamos?
Doctor Sigal: mira Teresa desde el comienzo de nuestras relaciones puse bien en claro que serian clandestinas. Con respecto al aviso, lo hice en dos oportunidades y el teléfono daba ocupado, luego con la atención de los clientes se me hizo tarde y cuando intente de nuevo comunicarme ya habías partido.

Señora Teresa:Rodolfo querido piensa que con lo rica que soy podríamos darnos todos los gustos y no tendrías que trabajar mas y ser felices
Doctor Sigal: Que poco me conoces, para mí la felicidad no es eso. Por otra parte, la tan anhelada felicidad es solo un buen estado de ánimo
Señora Teresa:¡Hay Rodolfo que complicado eres!, (lo abraza buscando sus labios cuando golpean la puerta)
Doctor Sigal: ¿quien es?
Manuela:      Doctor lo llama por teléfono el señor Serafini.
Doctor Sigal: Dile que lo veré en el club (dirigiéndose luego a su amiga) Luego iré a tu casa (la despide con un beso y una sonrisa)

En el club

En una mesa están tomando café el coronel, el padre Miguel y Serafini. Al rato se une al grupo el doctor Sigal.

Serafini:     Hola, Rodolfo.
Doctor Sigal: Buenas noches ¡que noche fresca!
Serafini:    (sonriendo) será porque has salido  de “un ambiente calido”
Coronel:      ¡Humm! Como le decía Padre, estamos en una sociedad decadente
Doctor Sigal: ¿hay alguna alusión personal?
Coronel:      Que cada uno se coloque el sayo que le
              corresponda.
Serafini:     Algunos ven la paja en el ojo ajeno y no ven
              la viga en el propio
Doctor Sigal: así es Juan, todos queremos ser fiscales, pero nunca deseamos colocarnos en el banquillo o tirar la primera piedra.
Padre Miguel: me halaga que citen palabras del evangelio
Doctor Sigal: hablamos mucho de moralidad, honestidad,      
              pero en la práctica…
Serafini:     vivimos ente gente civilizada y por tal debemos comportarnos como tales, sujetos a reglas preestablecidas
Doctor Sigal: posiblemente quienes inventaron esas reglas fueron los primeros en salirse de los carriles de integridad, lo mismo ha pasado con las religiones, siempre se usaron como oscuros argumentos. Pensar que comenzaron con un pesebre…
Padre Miguel: pero como puede ser (eructando) que una  
              persona culta hable así, tan
              desaprensivamente.
Doctor Sigal: porque no tolero la falsedad de que están
              nutridas.
Padre Miguel: gracias a las religiones la civilización ha
              avanzado
Coronel:      si no fuera por ellas viviríamos en un crudo       
              materialismo como es el ateismo
Doctor Sigal: las religiones aceptan el adelanto científico a regañadientes. Pobre Galileo Galilei, lo querían quemar porque descubrió que la tierra no era el centro del universo. La inquisición se ensaño más que los propios romanos. Además la iglesia es machista porque no rodena sacerdotes mujeres.
Padre Miguel: usted debería enrolarse en las filas de los ateos.
Doctor Sigal: no necesito, porque tengo mi propia filosofía, pero eso si, me resultan mas honesto que los que se quitan sus fechorías mediante la confesión, usando siempre con predilección las mascara de la hipocresía y los privilegios, a los cuales tanto se critica.
Coronel:      perdón señores. Debo retirarme, ¿me acompaña Padre?

(Se retiran  y entones Serafini se acerca al asiento del doctor Sigal)

Serafini:     Rodolfo, querido amigo, hay que  contemporizar
Doctor Sigal: no vengas a sermonear ¿Para que querías
              verme?
Serafini:     como mañana partimos de vacaciones mi señora y yo, tendrás que sustituirme en el consejo como sos vocal suplemente
Doctor Sigal: está bien. Déjame la espada para decapitar a
              alguno.
Serafini:     déjate de bromas, pon atención cuando se vote la partida para educación, no vaya a ser que pase lo de siempre: lo que menos interesa
Doctor Sigal: eso pasa y seguirá pasando. Para ellos la instrucción es secundaria, pero no te preocupes, yo sabre como manejarlos a esos retrógrados, disfruta de las vacaciones y dale mis cariños a Emma


Tonino en compañía de Querubín va a la estación.

Tonino:  vamos Querubín, crucemos la plaza, así hacemos mas rápido, me parece que el tren ya esta en la estación, (en un banco de la plaza están Ernesto y Gregorio)
Ernesto: chau cabezón (Tonino, sin contestar, prosigue su marcha)
Gregorio:¿te dan siempre la ración de alfalfa? (no
         contesta)
Ernesto: Y ese perro  sarnoso (toma un cascote y le da justo en el hocico, el cual lo espanta y comienza a aullar de dolo. Tonino se vuelve y de su rostro apacible surgen dos ojos relampagueantes de odio; los enfrenta y…)
Tonino: ¡hijos de perra! Encara decididamente contra Gregorio y le aplica un trompis que le hace sangrar la nariz.

Ernesto, sorprendido al principio, lo ataca de atrás propinándole una trompada en la nuca, pero Querubín, furioso como su dueño, le muerde la pantorrilla; como  Gregorio no da señales de continuar, Tonino va decididamente contra Ernesto. Quien al verlo con el rostro desencajado emprende veloz carrera.

Tonino: (acariciando la cabeza de Querubín), mira los valientes como corren. (Pedro, pasaba con el auto y alcanzo a ver parte de  la pelea) bravo! Bravo! Así se hace Tonino. Tonino Sube al auto.
Tonino:  gracias Pedro
Pedro:   ahora te van a respetar como te mereces
Tonino:  Estoy triste
Pedro:  ¿Por qué?
Tonino:  porque al final no puede ver el tren.
Pedro:  (riéndose) eres ocurrente Tonino, vamos a tomar una cerveza, esto hay que festejarlo. Mañana puedes ir a la iglesia. La señora Teresa dio el consentimiento. El padre Miguel le dijo a la señora que te llevará dos semanas aprender el catecismo y como estas de vacaciones, puedes ocupar el lugar del sacristán, quien se encuentra enfermo
Tonino: ¡que lindo!. Ahora si que nadie me va a prohibir
        subir al campanario y contemplar desde arriba el
        pueblo.



En el almacén de Senestrari, anexo bar.

Varios parroquianos conversan animadamente, algunos toman café, otros aperitivos.
La pelea que sostuvo Tonino ha dejado margen para todo tipo de comentarios, pero todos favorables.
Pedro:        buen día a todos
Senestrari:   ¿que desean tomar?
Pedro:        cerveza para mi y para el campeón (risas y aplausos). Senestrari (dirigiéndose a su hija Stella de 11 años), sírveles por favor.
Stella:       chau Tonino, que bien se te ve.
Tonino:      (tartamudeando) ¡…hola Stella! (alisándose los cabellos, la mira).
Stella:       estoy orgullosa de ti (Fernando y Aldo se acercan a saludarlo) y por primera vez en su corta existencia Tonino se sintió realmente importante y por que no decirlo feliz.

Ya no se sentía tan subestimado y eso le dio fuerza para seguir discurriendo sobre las cosas que cotidianamente veía y que le servirían para hacer “la narración”


En el interior de la iglesia, la señora Teresa y Tonino aguardan que el padre Miguel termine de oficiar la misa de la mañana.

Señora Teresa:(persignándose) Tonino, arrodíllate
Tonino:        me duelen las rodillas
Señora Teresa:Dios mío, no se como hará el padre Miguel para convertirte en un buen cristiano.

(terminada la misa, van a la sacristía en la que lo encuentran sacándose la vestimenta)
Padre Miguel: buen día, ayúdame Tonino, (se inclina para sacarse los ornamentos, Tonino comienza a tirar y Querubín, creyendo que su amo estaba por entablar otra lucha, se prende a la sotana del cura.
Señora Teresa:Dios mio, ¡que torpe! (corre en ayuda del párroco). Yo no alcanzo a comprender, como se va a  tomar la molestia de enseñarle a este…
Padre Miguel: (resoplando) Con paciencia, hija  y con la ayuda de nuestro Señor y (mirando a Querubín que se había quedado con un pedazo de sotana) con paciencia, con mucha paciencia; además Belisario no tardará en recuperarse
Señora Teresa:si por cualquier cosa decide enviarlo a casa antes de tiempo, no dude en hacerlo, Padre (se despide del cura y de Tonino)
Padre Miguel: hasta la vista Teresa y no olvide de comulgar periódicamente que el diablo asecha continuamente.
Señora Teresa:sí Padre, descuide. Usted  sabe que soy buena católica.
Padre Miguel: vamos Tonino a desayunar. Se dirigen al comedor de la parroquia y Honorata, hermana del cura, les sirve café con leche acompañado de tostadas con mantequilla. Dale de comer a esa bestezuela. Como ¿se llama?
Tonino:       no se extrañe por el nombre, yo se que cuando se muera se va a ir al cielo.
Padre Miguel: te acepto la aclaración, pero debo decirte que lo animales no van al cielo, no tiene alma.
Tonino:      ¿Como que no?, si la palabra alma proviene del animal.
Padre Miguel: (eructando) Me parece que no van a ser fáciles nuestra pláticas
Honorata:     acompañe a Tonino a su habitación, (la cual se encuentra encima del garaje frente de la plaza)
Tonino:       señora ¿a que hora debo levantarme por la mañana?
Honorata:     a las 6 sobre la mesita de luz tienes el despertador
Tonino:      ¿de quien es el gato que esta sobre la cama?
Honorata:     Mio. Se llama Zapirón

En eso entra querubín y al verlo sube al lecho y comienza una batalla de las tantas que protagonizarían a través de dos semanas que pasaría en la parroquia; cubierto de plumas que se desprendieron de la almohada y ante los gritos de Honorata, el can persiguió al felino escalera abajo en dirección al automóvil del cura, un Ford T año 1920 que en ese momento sacaba del garaje de culata; sorprendido al máximo, al ver que los dos animales se habían subido al capot para proseguir la lucha, se confundió con los pedales de mando, embistiendo al auto del señor Acosta, presidente de consejo comunal, el que airadamente le recrimina su manera de conducir, discutiendo acaloradamente se hacen mutuas acusaciones con palabras y gestos.
Tonino: (asomado al balcón y mirando lo que sucedía) Me parece que Querubín de esta no se salva, con tantos gatos ¡Justamente pelearse con este!

Se encuentran reunidos en el consejo municipal 8 vocales, presidiendo la reunión del señor Eleuterio Acosta.
Señor Acosta:  Señores, atención. Vamos a tratar el tema del día: Presupuesto Comunal del corriente año
Doctor Artolla:¿A que se debe que sea menor el de este año?
Señor Acosta:  los impuestos se reducirán y esa es la causa
Senestrari:    me parece bien.
Manfredi:      ya lo creo, espero que al tener menos que pagar, mis clientes puedan ponerse al día con mis cuentas
Victorio:      tu en la escribanía y a mi en la carnicería
Doctor Sigal:  no se hagan los mártires. A usted Victorio me han dicho que la carne la pesa tirándola a la distancia, anotando enseguida el peso
Doctor Artolla:si, y tu Adelqui no te hagas el desentendido; la recetas que preparas cada vez las haces con mas bicarbonato
Don Carlos:    no lo critique, el que tendría que quejarme seria yo de ustedes dos, ya que mi funeraria esta de vacaciones hace ya mas de 7 meses, ¿o ustedes son eficientes o es que los aires de estos pagos son buenos? (risas) Me acuerdo que para estrenar el nuevo cementerio tuve que traer un muerto del pueblo vecino, (mas risas).
Señor Acosta:  Señores, señores….al tema de la noche.
Doctor Sigal:  a mi no me parece bien, porque es de imaginar que esta  medida va a ir en desmedro de otras
Senestrari:    ¿los caminos seguirán abovedándose?
Señor Acosta:  los caminos, como los zanjeos, cortes de maleza, en fin, todo lo que haga a la parte edilicia no se resentirá. Solo la partida destinada a la escuela será modificada
Doctor Sigal:  esto es una aberración. Desde ya me opongo. Si aceptamos eso seremos los modernos cavernarios y sobre nuestras cabezas penderán las maldiciones de las generaciones que nos sucedan
Vittorio:      si,  también los cornamentos penderían de nuestras cabezas mientras siga viviendo entre nosotros Serafini (risas)
Doctor Sigal:  señores, tómenlo con seriedad, esto es muy serio.
Doctor Adelqui: yo  lo apoyo, doctor ¿y vos Vittorio?
Señor Acosta:  se va a poner a votación. Que levanten la mano los que apoyan a Sigal. (4 vocales levantan la mano)
Doctor Artolla:usted Acosta tiene que desempatar y como no es viudo, pienso que no tendría que estar en el equipo de los cornúpetos.
Señor Acosta: (levantando rápidamente la mano) se levanta la primera sesión.
Doctor Artolla:(mientras los consejeros se despiden) te felicito Rodolfo; Serafini se alegrará cuando vuelva de vacaciones por esta decisión
Doctor Sigal:  espero que si. Fue una reunión provechosa y me reconforta haberlo suplantado. Aparte Juan, pese a la fama que tiene, es un tipo honesto. Es cierto que su moralidad que  practica no es de las mas ortodoxas, pero creo que su predica se debe mas que todo a la formalidad
Doctor Artolla:por  supuesto, todo lo que escribe lo borra
               con el codo. (Se ríen).
Doctor Sigal:  escucha Héctor, ¿eso que se escuchan no son campanadas?, si, desde que Tonino llegó y como el cura y Honorata son duros de oído las hace sonar dos por tres. A la gente no le importa, porque como es verano se acuestan tarde. Es un niño extraño
Doctor Sigal: Tiene mucho carisma, es muy observador

En la sacristía.
Padre Miguel:  Muy bien Tonino, has recitado los 10 mandamientos en orden, el acto de constricción regular, el credo bien. También vas a estudiar algo de latín.
Tonino:        ¿Jesús hablaba latín?
Padre Miguel:  no, hablaba el hebreo
Tonino:        a propósito de los hebreos. A ellos les debemos mucho, creo porque la Biblia es de ellos, el Dios Padre y el Dios Hijo también, como los apóstoles y santos
Padre Miguel:  pero ellos crucificaron a Jesús,
Tonino:      ¿pero Jesús no debía morir para salvarnos? ¿yo me salvare?
Padre Miguel: tienes obsesión por la salvación. Por supuesto, si eres buen cristiano y cumples con lo que manda la iglesia, iras al cielo.
Tonino:       ¿y en el cielo seremos todos felices?
Padre Miguel: eso solo Dios lo sabe. Tú siempre preguntas y el que debe preguntar para saber si sabes soy yo.
Tonino:       es que deseo saber, puesto desearía ser cura.
Padre Miguel: hay que tener vocación para ello; ¿la tienes
              tu?
Tonino:       todavía no se por eso pregunto
Padre Miguel: Es que no todo es preguntar si no estudiar y
              mucho.
Tonino:       es que yo veo que solo los chicos preguntan. ¿Los grandes no piensan? ¿o hacen lo que ven en otro?
Padre Miguel:¿por ejemplo?
Tonino:       si usted me permite, el obispo que mañana piensa decir misa aquí
Padre Miguel: que tiene que decir de nuestro
obispo.
Tonino:       yo pregunto si los padres del señor obispo hubiesen vivido en una nación protestante, ¿el hubiera sido un obispo protestante? o Aldo ¿seria del partido político de su papa o votaría por otro?

(Esas preguntas y otras dudas lo obsesionarían siempre, aun de  grande)

Padre Miguel: no puedo contestarte pero si se que por ahora  no tienes mas vocación que preguntar y preguntar. Ve a aprolijar el altar mayor para mañana domingo.

Interior de la iglesia.

El día presagia lluvia. Tuvieron que prenderse las luces porque está oscuro. El obispo desde el púlpito se dirige a los fieles.

Obispo:       queridos hermanos: con mucha alegría os veo nuevamente. No hace 6 meses estuve en este benemérito pueblo para conmemorar en procesión a la virgen María…(en eso comienzan a sentirse truenos inquietantes)

Los rostros de los asistentes vuelven mirando hacia fuera y poco a poco se van levantando de sus asientos hasta que llega el momento en que lo hacen casi todos.

Tonino:       vamos Querubín a tocar las campanas (escuchándose entre los relámpagos los tañidos de las mismas)
Padre Miguel: vuelvan, hombres de poca fe. Iréis al infierno por no escuchar a nuestro Obispo.

Querubín se aparta de su amo porque ve a Zapirón, quien para ponerse a cubierto sube al pulpito y se esconde debajo de la sotana del Obispo, al que se agrega de inmediato Querubín y comienzan a pelearse.

Obispo        (haciendo contorsiones). Hermanos míos, ¡escuchad!, ¡escuchad!¡no temáis! Dios ha de paralizar esta tempestad.

(Baja la vista y comienza  dar zapatazos a los dos intrusos)

En la plaza sentado en un banco Tonino.

Con las manos en la cabeza, como reflexionando, lo encuentra el doctor Sigal y toma asiento junto a el.

Doctor Sigal: como estas Tonino? Te veo cabizbajo.
Tonino:       pienso en la injusticia, Doctor y a veces pienso que todos son injustos, también el padre Miguel. Me obligo a llevar a querubín a casa, debido a que se pelea con el gato y hacen desastres. Lo último lo exaspero mucho, lo que le paso al obispo.
Doctor Sigal: (sonriendo) me contó Teresa lo que sucedió.

Me hubiera gustado ver la cara que puso, pero no comprendo eso de la injusticia.

Tonino:       se enojan porque se pelean dos animalitos, ¿y los hombres y las guerras?
Doctor Sigal: ¿le hiciste ese comentario al padre Miguel?
Tonino:       Si y además otra cosa que menos le gustó, como que me extrañaba que Dios quiere que todos seamos buenos y al mismo tiempo nos peleamos como los animales. Vez pasada le dije, que creo que los animales tendrían derecho al cielo, ¿usted que piensa?
Doctor Sigal: que estoy gratamente impresionado por ti. Ojala que los adultos razonaran así.
Tonino:       y también le dije lo de la verdad, que es puro cuento. ¿Y porque se lamentan de la crucifixión de Cristo, si es que así debería suceder para que nosotros nos salváramos? Eso lo molesto mucho, al punto que si no me esquivo me da un coscorrón.
Doctor Sigal:(riendo), ¿también descubriste que no hay
              verdad?
Tonino:       si y le voy a decir por que. En estos días que estoy aquí, debido a que el padre Miguel es medio sordo, los que se vienen a confesar tienen que gritar y me he enterado de cosas que me llevan al desengaño, tanto que ya no quiero ser cura. Me voy a ir a  trabajar al campo junto al tío.
Doctor Sigal: No Tonino, tu mereces estudiar y seguir una carrera porque tienes sentido común que ya es mucho decir. Le hablaré a Teresa para que te haga estudiar.
Tonino:       pero todos creen que soy tonto
Doctor Sigal: yo era uno de los que creía en eso, pero te puedo asegurar que si te escucharan cambiarían de opinión. Por otra parte, no te aflijas, lo importante no son las apariencias, si no lo que se es en realidad. (se despiden)

El doctor Sigal prosigue su camino y Tonino vuelve a la iglesia porque esta noche el padre Miguel oficiará un casamiento y tiene que ayudar para los preparativos.

Después de la boda consagrada por el padre Miguel la pareja sale del templo para ir al hotel donde se había programado la fiesta, a la cual estaba invitado Tonino porque era quien llevaba la larga cola del vestido de la novia, de la que también pretendía prenderse Querubín pese a que su dueño lo apartaba con el pie. El padrino, que iba detrás tropezó con el can, quien creyendo que lo atacaban le mordió una pierna. La madrina, preocupada, lo amenazó con improperios por lo que Querubín, ofendido, orinó en el escalón del propileo. Al final llegan al hotel.

En el patio del hotel adornado se realiza la fiesta de  bodas.

La clásica fiesta de bodas; todos campesinos. La novia vestida de blanco, baila con el padrino, mientras el flamante marido come festejando con sus amigos, uno de los cuales le hace la seña de los cuernitos, mientras el fotógrafo les saca una foto.

Algarabía y fiesta general de esa gente de campo, buena, generosa, acostumbrada al trabajo, pero a divertirse cuando se presenta la oportunidad. Cuando comienzan a retirarse los invitados, los recién casados se dirigen a la habitación reservada.
Para todo esto varios mocetones quieren gastarle una broma al amigo, por el lado de la calle traen un asno al que alzan al techo por medio de una polea. Como es de imaginar el pollino a 4 metros de altura y de noche comienza a rebuznar y caminar con intranquilidad. Adentro la pareja alarmada por los ruidos; sale el novio en paños menores que al reconocer la situación, comienza a proferir gruesos epítetos a sus amigos, que riéndose se pierden en la oscuridad de la noche.

En la iglesia. Interior.

El padre Miguel oficia misa, Tonino oficia de monaguillo. En el momento que debe tocar la campanilla lo hace con tal estruendo que hasta el cura se da vuelta para observarle.
Es el momento de dar la comunión. Tonino será el primero en recibirla, luego acompaña el sacerdote para ofrecerles a los demás fieles. Luego de terminada la misa, se dirigen a la sacristía.

Padre Miguel: ya te puedes considerar cristiano, pero ahora debes esmerarte en seguir siendo un buen católico.
Tonino:       Si, pero como espero serlo, no tengo necesidad de confesarme a cada momento como lo  hacen los que vienen siempre.
Padre Miguel: esos fieles son buenos cristianos
Tonino:       si actuaran bien, no tendrían que confesarse a cada momento.
Padre Miguel:¡no empecemos Tonino! Siempre buscando las cinco patas del gato
Tonino:       hablando de gato; Pedro me dijo que Zapirón fue a la casa de la señora Teresa  a verlo a Querubín, ¿Qué me cuenta?
Padre Miguel:¿a buena hora!, después de lo que hicieron. De cualquier manera eso demuestra que la integración es posible.
Tonino:       en los animales, puede ser pero no en los
              humanos.
Padre Miguel: ¿y que sabes tú de discriminación?
Tonino:       poco, pero lo suficiente para darme cuenta que existe y todo lo que se dice a favor de la unión de todo, es otra historia.
Padre Miguel: mejor que te vayas a tomar el desayuno y luego puedes marcharte, porque se reintegra a sus tareas Belisario. Saludos a Teresa.

Tonino, en la alegría de volver a su hogar, no va a desayunar y pasa por la nave principal de la iglesia para dirigirse a la a calle que lo conduciría hasta querubín, se da vuelta por ultima vez y al ver a algunos fieles que esperan para confesarse anota en el cuaderno de apuntes de la narraron “mentirosos”.

En el living comedor de la casa la señora Teresa.

Se encuentra la señora Teresa en compañía de Emma.

Emma:          si viera, Teresa lo que nos divertimos ¡Se divirtió tanto Juan!
Señora Teresa: ¡Cuánto me alegro! En cambio aquí no pasó nada. Siempre lo mismo.
Emma:          me encargó Juan que lo mandes a Tonino, para que lo pueda preparar para el examen.
Señora Teresa: justamente recién acaba de llegar de la Parroquia, estuvo durante 2 semanas ayudando al padre Miguel ¡Que paciencia!, Dios mío, tuvo que tener ese santo varón con ese chico. Parece ser, según me comentó, que no es ningún tonto. El doctor Sigal me habló favorablemente de él, dice que es despierto y que tiene futuro en los estudios
Emma:          sin embargo, Juan dice que tiene pocas luces, (en eso entra Zapirón y ronroneando se acerca a la señora Teresa que se sube a su falda.
Señora Teresa: este era el gato de Honorata, siempre viene a buscarlo pero vuelve al rato, se hizo inseparable de Querubín. Pensar que le hicieron la vida imposible al padre Miguel.
Emma:          yo lo encuentro raro a ese perro, como a su
               Dueño.
Señora Teresa: serán extraños, pero tienen algo que los           
               hace salir de lo común.

Consultorio del doctor Sigal

Doctor Sigal:  bueno querido Rogelio. Estas con la dentadura sin problemas, pero deben hacerte una revisación 2 o 3 veces por año
Rogelio:       gracias. Es haré en lo posible puesto que a veces el trabajo es tan absorbente que te olvidas de muchas cosas (Manuela toca la puerta y le dice al doctor Sigal que Tonino lo quiere ver)
Doctor Sigal:  Hazlo pasar
Tonino:        buenas tardes le traigo una  nota de la   
               señora Teresa
Doctor Sigal:  gracias. Te presento a Tonino, Rogelio. ¿Sabes es un chico que promete y quizás la abogacía puede ser la carrera para el.
Tonino:       ¿y que es la abogacía?
Rogelio:       es el arte de defender en juicio a una persona, por ejemplo si alguien roba y la policía lo toma prisionero, la ley le da derecho al ladrón a elegir un abogado para que lo defienda, luego de un proceso el juez que preside el tribunal da el fallo para liberarlo o bien condenarlo
Tonino:       ¿y al juez quien lo enjuicia?, ¿O el esta libre de culpas?
Rogelio:       buena pregunta, chico, pero incontestable como tatas cosas
Tonino:        Pedro dice: hecha la ley hecha la trampa. Me parece que esa carrera me puede gustar. Por lo pronto este año terminaré 6° grado.
Doctor Sigal: ¿pasaste el examen Tonino?
Tonino:        Si doctor el lunes comienzan las clases.
Doctor Sigal:  te felicito, (lo palmea) Dile a la señora Teresa que mi teléfono ya lo arreglaron y por lo tanto le voy  hablar. Gracias.

Tonino se aleja en compañía del abogado. Se despiden en la estación pues a Tonino le fascinan los trenes.
Rogelio:     (en el estribo del vagón de pasajeros) Ya sabes, Tonino si alguna vez te puedo ser útil en algo no dejes de verme en al ciudad. Tonino ve alejarse el tren y cuando ya no alcanza a divisarlo se sienta en el banco de la estación, tan abstraído estaba que no se dio cuenta que Stella se encontraba allí.
Stella:      ¿ya no me miras Tonino
Tonino:      ¡Oh Stella! Discúlpame (toma conciencia del presente y mecánicamente se pasa la mano por los cabellos) ¿Viste ese señor que me saludaba?, bueno, es abogado y a lo mejor cuando sea grande seguiré estudiando abogacía.
           El doctor Sigal piensa que seria un buen abogado para defender a la gente honesta.
Stella:       sea lo que sea, tu serás mi hombre (le da un beso en la mejilla)
Tonino:       (tartamudeando y tartamudeando y pasándose la mano por la cara) Stella, cuando estoy contigo soy feliz. (se toman de la mano y Querubín sentado frente a ellos torciendo el cuello, los mira sin poder entender que su amo tenga otra compañía)

Año 1931, primer día de clases Aula de 6° grado.

Por ser el primer día de clases, esta se caracteriza por ser informal; los alumnos se cuentan lo que hicieron durante las vacaciones y toman nota de los libros y útiles que deberán proveerse para el año lectivo. Además este curso tenia que rendir cuenta de lo que había solicitado su maestro, el señor Juan Serafini: La Narración.

Ya habían dado su vivencia varios alumnos y Serafini les pedía a todos celeridad porque el tiempo apremiaba. Todos le entregan lo escrito.

Aldo:         señor yo lo que le puedo decir es que pasé los mejores años en esta escuela

(¡adulón, adulón,! corean)
Aldo:         cretinos. Es la verdad. Aquí comencé  a deletrear las primeras palabras. Como no voy a extra agradecido de esta querida escuela?
Serafini:    ¿y las vacaciones?
Aldo:         bárbaras señor. Fuimos a la montaña y anduve mucho a caballo.
Serafini:     bien, bien. Otro alumno.
Fernando:     yo tome la comunión y soy muy feliz porque ahora se lo que enseña Dios: la verdad, la justicia, la fidelidad. Todos los domingos vamos a misa mis padres y yo y mi moral se ha fortalecido.
Serafini:     bravo, bravo.
              Otro, apurarse, apurarse que se acaba el
              Tiempo.
Ernesto:      yo no fui de vacaciones y aproveché para repasar lo estudiado y en las noches estrelladas me quedaba admirado de la grandiosidad del universo y decía “gracias, Dios mío por toda esta belleza”.
Gregorio:     yo ayudé a mi madre en lo que pude (¿jugaste a las muñecas? dicen…risas) ¡No tarado!. En las obras de beneficencia.
Serafini:     vamos, vamos que ya es la hora. Tu, Saturnino
Saturnino:    yo creo que lo mejor que tenemos es el pueblo, formado por gente integra, forjados en las buenas costumbres, en ideales patrióticos, en el desinterés, por eso, desde niño mis padres  me mandaron a estudiar para ser un ciudadano de provecho…(en eso tañe la campaña de salida)
Serafini:     bueno, alumnos, esto se acaba.(varios chicos comienzan a coro a gritar) “!Que hable Tonino, que hable!”
Serafini:     ya no hay tiempo
Aldo:         señor, déjelo que hable
Gregorio:     si señor. Tiene derecho.
Serafini:     ya es hora de salir. Además ¿que puede decir?
Alumnos:     ¡que hable, que hable!
Serafini:     bueno, pero se breve Tonino, breve, ¿entregaste la narración?
Tonino:       no señor, no. Seré breve (rompe con las manos el cuaderno de sus apuntes, poniéndose de pie y usando las  manos a modo de bocina emite un sonoro ruido onomatopéyico como reprobación a lo que observó y escuchando de sus vivencias en el pueblo)

Silencio en el aula, luego se siente un murmullo de voces que crecen y crecen y luego las carcajadas y festejos, tirando los alumnos al aire todo tipo de elementos, aplaudiendo a Tonino y con un fondo musical de fiesta.

La escena termina con la imagen detenida de la cara de total asombro del maestro Juan Serafini.










































LA NARRACION II
AUTOR: IDRADE

El primer relato terminaba con la decepción de Tonino con respecto a la sociedad de ese pequeño pueblo en el que vivió hasta fines del año 1931.
Sin padres y aconsejado por el padre Miguel, terminado el 6° grado ingresó en el seminario ordenado sacerdote en el año 1940 prosiguió sus estudios teológicos en roma, donde paso a formar parte del conclave de esa curia.
Próximo a los 70 años, solicitó pasar los últimos años en ese pueblo que tanto añoraba y amaba. En pocos meses consiguió su traslado como Párroco.

Enterado el pueblo, que ahora se había convertido en una pequeña ciudad de prósperos vecinos, las fuerzas vivas y políticas se aprestaron a recibir a tan ilustre coterráneo.
Ernesto, el amigo íntimo de Tonino fue el que presidió la comisión de vecinos notables para darle la bienvenida el próximo sábado 21 a las  11hs en la estación del viejo ferrocarril.

Ernesto:      Aldo, ¿conseguiste la banda?
Aldo:         si, hace 2 días que están ensayando y hacen todo lo posible para no desafinar.
Gregorio:     podíamos hacerlo con mas eficacia con jóvenes pero los viejos como nosotros deseamos formarla a nuestra manera, ese gusto no nos lo van a sacar.
              El bombo esta muy emparchado pero va a sonar mejor que nunca
Ernesto:      bravo Goyo, espero que todo salga bien. Pensar que de los amigos del 6° grado quedamos nosotros 3, seguro que no nos va a reconocer.
              Yo si, porque en el año 80, por motivo de un congreso médico realizado en Roma, lo visité en el vaticano, su físico conserva los mismos rasgos de cuando éramos niños. Nunca le pregunté por que había tomado los hábitos, ustedes recordarán que, debido a su agudeza crítica, tomaba las cosas de manera escéptica.
Gregorio:     es verdad, siempre lo subestimamos, creíamos que los vivos éramos nosotros.
Aldo:         no veo la hora de reunirnos los últimos 4 mosqueteros para contarnos nuestra vida pero sobre todo escucharlo a él.
Ernesto:      yo también, en Roma muy poco pudimos hablar dado el tiempo protocolar… pero la ironía que le conocíamos, creo que aún la conserva.
Bueno me voy a buscar al intendente y a los   
concejales. Ustedes 2 ocúpense de los demás.

Se aproximaba la hora del arribo y ya había alrededor de 150 personas entre gente grande y jóvenes, muchos de “estos descendientes de los que lo conocieron al prelado” y otros por referencias de este singular personaje que prefirió dejar la capital del cristianismo para refugiarse en esta comunidad tan entrañable para Tonino.
Cuando el tren se detuvo atacó la banda con sus acordes, cuando hace su aparición Monseñor…

Vivas y pañuelos comienzan a crecer, Goyo dejó apresuradamente el bombo y con sus otros dos amigos corrieron para ser los primeros en saludarlos y darle la bienvenida. Mas que hablar se confundieron en un prolongado abrazo, en el que no faltaron las lagrimas.
Los vítores y aplausos continuaron, hasta que pasado ese momento de gran emotividad el intendente, licenciado Lazzatti, comenzó a pronunciar su discurso: “Excelentísima y Reverendísima Eminencia que nos habéis concedido el privilegio enorme de volver a este pueblo que no olvidasteis, ¡que orgullosos nos sentimos! Que siendo esta comunidad tan humilde, la preferisteis al oropel de las grandes ciudades. Creo que muy poco son los que han imitado tal proceder, pienso que este acto esta reservado solamente a los grandes de espíritu. Invítole a subir al estrado…” (el prelado así lo hace y el intendente le entrega las llaves de la ciudad) “gracias, muchas gracias por vuestra gentileza” y dirigiéndose a todos los presentes: “Y también a  ustedes hermanos míos, queridos feligreses, he deseado que este momento fuese realidad; en estos largos años en los que me fui de aquí, nunca he estado a gusto. Conocí a muchas ciudades con su esplendores y miserias y si el modernismo habrá llegado también acá, siento un aire mas puro y si bien la inocencia solo alcanza al niño, veo aún en su rostro que todo aun no esta perdido. Me siento muy feliz y espero que cuando me llegue el momento de partir definitivamente me recuerden como el humilde monaguillo que nunca olvidó a su escuela primaria y a su gente. Nuevamente gracias y los bendigo a todos”.
Bajó de la tarima y se mezcló con las personas allí reunidas, saludando y agradeciendo. Los 3 amigos lo rescatan del afecto de los vecinos

Ernesto:      Aldo y Goyo tomen el equipaje de Tonino, que lo voy a llevar a casa
Tonino:      ¿Cómo?
Ernesto:      si, por unos días (los dos amigos colocan las valijas en el automóvil y suben todos).
              Resulta que al morir el padre Miguel en el 65 lo reemplazó un cura, lo único que le interesaba era empinar el codo, era muy abandonado y dejó que la parroquia se viniera a menos. Al morir, hace un año, mandaron a un teniente cura, se llama Rodolfo. Reunió fondos del Obispado y de la comunidad y comenzó la refacción, el techo que se llovía había destruido los frescos en los techos y paredes, todo se restauró.
              Ahora se está terminando de acondicionar la casa parroquial donde vivirás, solo falta una semana me dijo ayer el curita. Es muy activo, pero tiene fama de picaflor. Las mujeres cuando se confiesan se ríen nerviosamente…

Aldo:         déjate de meter la púa…metido (se ríen)

Se bajan del coche y entran en la casa del médico, los otros amigos alcanzan las maletas y se despiden hasta la noche donde cenarán los 4 en el club social.

Ernesto:      como te dijera en Roma, Helena, mi esposa falleció en el 79, tuvimos una sola hija: Eleonora, que en accidente automovilístico murió junto a su esposo. Milagrosamente se salvó mi nieto, que en ese momento tenia 10 años. Actualmente tiene 28, es psicólogo y se casará dentro de un mes

(lo acompaña al dormitorio con su maleta y le dice que cuando lo desee lo espera a almorzar)

La habitación es espaciosa con una cama grande de bronce. En las paredes penden cuadros diversos, fotográficos, los padres de Ernesto, Ernesto y Helena en una gran foto de casados, Eleonora en su graduación de profesora y Roberto, el nieto en la actualidad: alto, fornido y con rostro inocentón.
También observa una vieja foto de 6° grado: el maestro Serafini y todos sus condiscípulos, los va nombrando suavemente, despaciosamente y acariciando con sus dedos todas las caras y luego se hace la señal de la cruz en sus labios.

Felisa:       padre, el almuerzo está servido
Tonino:      (abre la puerta y ve una mujer de buena apariencia de unos 55 años)
Felisa:       mucho gusto, soy el ama de casa del doctor Ernesto.

(Bajan juntos por las amplias escaleras de madera y se dirigen al comedor donde se encuentra Ernesto, saboreando un martini).

Ernesto:      toma asiento en la cabecera, Monseñor. Felisa sirve la sopa ¿deseas vino o cerveza?
Tonino:       vino y deja de llamarme monseñor… (se rien). Ernesto:      eres feliz?
Ernesto:      y..tu sabes, siempre fui superficial y creo que gracias a ello no me puedo quejar; para que sirve la melancolía?, no, no sirve
Tonino:       es verdad, pero a mi me gusta recordar aun sufriendo, te lo dice uno que no tuvo la dicha de tener padres, por eso ustedes se reían de mi, no era cara de Tony, era cara de tristeza.
Ernesto:      de cualquier manera, tenias un toque de originalidad (se ríen) nunca me imaginé que te hicieras cura
Tonino:       no sabia que decidir. Ponte en mi lugar, solo sin nadie que te aconseje (¡que otra alternativa podía tener!)
              El padre Miguel me sugirió el seminario, allí encontré la seguridad que en otro lugar no tenia, eso fue la religión para mi, techo, comida e instrucción; luego vino la Fe.
Ernesto:      pero nos daba la sensación que la religión la veías como una suerte de anecdotario, no lo niegues, siempre fuiste escéptico.
Tonino:       mira Ernesto, generalmente elegimos una carrera u oficio sin estar muy convencidos. Por ejemplo: tú elegiste medicina porque tu padre era médico, Aldo  escribano porque el padre era escribano y Goyo comerciante porque los padres tenían un almacén de ramos generales
Ernesto:      ¿será el destino?
Tonino:       así decimos, pero es una palabra mas que se nos ocurre. Para mi el destino es una palabra sin significado real aunque la mayoría use ese vocablo como tantas otras, sin interesarse por conocer su verdadera traducción, que en este caso no la tiene, porque se le requiere dar explicaciones abstractas que como todo tema similar se presta a variarse según la mentalidad y creencia del individuo.
Ernesto:      creo que tienes razón usamos palabras como latiguillo, “gracias a Dios”. Gente humilde que perdió todo por una tormenta y dice esa palabra. Médicos que después de una operación que duro 5 horas dicen “gracias a Dios el paciente ahora esta bien”.
              Nunca me olvido lo que decía el maestro Serafini: “a Dios le importa el ser humano como una cucaracha”. Y me citó una frase de Espinoza “entre Dios y el mundo solo hay una diferencia de puntos de vista”
Tonino:       del mismo autor es “Que las cosas no hay podido ser producidas por Dios de ninguna manera y en ningún otro orden que en la manera y el orden en que han sido producidas”. Pero querido amigo, debemos tener Fe en algo superior. Nadie puede tener la verdad absoluta por lo que no nos queda nada más que creer
Ernesto:      si Tonino, es mejor no razonar como decías en lo que elegimos hacer en la vida, seguimos la tradición. A lo mejor si tu madre se hubiese casado en la china, serias un sacerdote budista…(se ríe)
Tonino:       no te rías porque es así. Además los principios morales del cristianismo son análogos al budismo
Ernesto:      a excepción que el Dios de la Biblia es iracundo y ordena pasar a cuchillo a sus enemigos. Perdón Tonino por lo que digo pero se que sos un cura liberal.

Entra Felisa con una fuente humeante de tallarines. Después que sale de escena Ernesto prosigue.

Ernesto:      Tonino, te confieso que tengo un problema
Tonino:       ¿es Felisa?
Ernesto:      ¡Oh, deja de ser suspicaz!, después que de todo soy viejo, pero el cuerpo no solo hay que alimentarlo….No. Se trata de Roberto que como te dije se va a casar dentro de 4 semanas. Te ruego, no te rías, porque a la vez es triste: sufre de flatos y no lo puede controlar.
              Hace unos 10 años que comenzó con este problema, aquí le han puesto “el pedorrero”; personalmente lo revisé, además lo vieron gastroenterólogos y no le encontramos nada que suponga una anormalidad. Para mal de males es psicólogo ¿Qué mejor que él para tratarse psicológicamente? (Mueve la cabeza negativamente)

Tonino, limpiándose la boca con la servilleta y sacándose los lentes comienza a dar rienda suelta a carcajadas ante la perplejidad de su amigo.

Tonino:       discúlpame pero me vino a la memoria lo que le exprese al maestro Serafini cuando me pidió que resumiera las vivencias.
Ernesto:      no me acuerdo, haber…ahhh ahora si… Ernesto también comienza a reir y el contagio es inmediato y se toman el vientre por el estertor de las carcajadas cada vez mas estruendosas…la pedorreta
Tonino:      ¿como te fue con tu oficio de medico?
Ernesto:      No me puedo quejar. Como clínico he tratado a mis pacientes con psicología mas que todo. Hay mucho verso, en las propagandas se dice “consulte a su médico”, para vender sus productos ¿el médico lo sabe?, ¿estudia sus problemas? La verdad lo único que receta es lo que el visitador te deja sin investigar ni estudiar como dicen.
              El boticario por otra parte está mas actualizado que el clínico…en fin, la hipocresía que tu bien conoces.
Tonino:      ¡Ah! la hipocresía: es lo único que los une a los individuos y sin ninguna clase de discriminación. La moralidad solo es declamatoria.
Ernesto:      así es Tonino; eso es lo que mas usa la gente. Yo creo que en eso coincidimos. Tú eres por demás franco y pienso que por que eres así elegiste respirar aire puro y no sabes como te valoro
Felisa:       aquí les traigo café y coñac.
Ernesto:      gracias, no se que haría sin ti, (le da una palmada en la cola). Apelando a tu franqueza y hablando de la hipocresía, la iglesia prohíbe los abortos limitando las nacimientos, pues dice que hay que recibirlos porque Dios así lo ordena, ¿como se hace con los millones de niños que se mueren de hambre? Predica la ostentación y la humildad, ¿no suena hueco?
Tonino:       a fuerza de ser sincero no lo sé y a esta altura de mi vida ya no me cuestiono nada.
Ernesto:      eso es muy inteligente. Hace poco me enteré que el Santo oficio condeno a la hoguera a Giordano Bruno a fines del siglo 16 por el delito de revelar la existencia del átomo. ¿Avanzó en liberalidad  la iglesia? No creo.

Después de almorzar los amigos se retiraron a descansar hasta las 16hs, luego el sacerdote se despidió de su amigo, que a esa hora comenzaba a hacer consultorio en su propia residencia; para visitar su parroquia que se encontraba a 4 cuadras, frente a la plaza, a medida que avanzaba por esas mismas calles que lo vieron crecer, los vecinos a medida que avanzaba lo saludaban cariñosamente deseándole augurios y felicidad en su nueva gestión.
Entró por la puerta principal de la iglesia, arrodillándose, para luego tomar asiento en una de las últimas filas de bancos. Cierra los ojos y recuerda cuando era monaguillo y su fiel Querubín lo acompañaba a tocar las campanas y su rostro esboza una sonrisa al recordar los rostros de los feligreses y sobre todo el de Stella, su noviecita que iban tomados de la mano y Querubín siguiéndoles, moviendo la cola. También vuelven las imágenes del Obispo, que cuando subió al pulpito para el sermón, Zapirón el gato y Honorata, perseguidos por Querubín, se trepó hasta donde estaba el prelado y no tuvo mejor refugio que cobijarse en la sotana y entre los dos animalitos le hicieron hacer contorsiones epilépticas que terminaron por hacer reír aun mas a los circunspectos.

En esas ensoñaciones estaba, hasta que le tocan la espalda.

Padre Rodolfo:disculpe Monseñor, soy el padre Rodolfo
Tonino:       ah…(le extiende la mano y el joven cura besa el anillo pastoral) siéntate hijo. Hallo completamente renovada la vieja iglesia y me comentaron que tu eres el factotum
Padre Rodolfo:así es, la gente ha colaborado muy bien, se nota que este templo significa mucha para ellos.
Tonino:       imagínate: cuando naces los bautizan, luego los casan, y por ultimo le dan el último adiós.
Padre Rodolfo:¿observó el nuevo fresco que hice pintar en el interior de la bóveda?

Tonino levanta despaciosamente la cabeza y ve con asombro que los clásicos Ángeles blancos occidentales, desplegando sus grandes alas, han desaparecido para ser reemplazados por figuras beatas no aladas, con rostros de diferentes razas, caucásicas, orientales, negros.

Tonino:       pero que es esto ¿Te has vuelto demente?
Padre Rodolfo:reverendo, tranquilícese, yo asumo la responsabilidad ante el Obispo
Tonino:      ¡pero yo asumo la parroquia!. ¡Como me haces quedar entre los fieles!
Padre Rodolfo:despreocúpese padre, cada vez viene menos y los viejos no miran, muchos duermen y afuera en la escalinata son mas los jóvenes esperando a las chicas que salgan, que los que hay adentro.
Tonino:       pero esas pinturas son una blasfemia a los ojos de clero.
Padre Rodolfo:(levantándose) acompáñeme a recorrer la
              Parroquia.

El padre Rodolfo lo sigue y le va explicando todas las refacciones que hizo hacer incluso en la casa parroquial, Tonino, después del mal momento pasado, comienza a recrearse viendo esas viejas paredes, el patio que une la sacristía con la casa, el jardín con su césped bien cortado y cubierto de fragantes glicinas y todavía  se conserva esplendoroso el añoso Jacaranda.
Todo eso lo reconforta y entran a la casa donde los pintores están dando el toque final, se sacan la gorra en señal de respeto. El padre Rodolfo destapa los muebles, todos sobrios pero en buen estado, en la cocina esta una mujer haciendo la comida. Se llama Honorata, es la hija de la anterior Honorata, hermana del padre Miguel.

Honorata:     Monseñor, el sábado próximo lo esperamos, le voy a preparar su  plato preferido; pollo  frito
Tonino:       gracias querida, tu madre a parte de ser una buena persona era una gran cocinera. Yo creo que por eso el padre Miguel se fue antes de tiempo, por la gula que despertaba su querida hermana al prepararle la comida.

Salen por la puerta de entrada de la casa y al despedirse del padre Rodolfo, Tonino le especta:

Tonino:       ya nos veremos joven innovador

Cruza la calle y se dirige a la plaza donde hay varios vecinos que lo aplauden y comienzan a conversar amigablemente.
En la plaza, entre los vecinos que los saludan hay un hombre muy anciano, sentado en un banco del paseo que le dice “¿no me recuerdas Tonino?”

Tonino:       la verdad que no
Anciano:      soy Rogelio. El abogado muy amigo del doctor Sigal que desgraciadamente ya no esta mas entre los vivos.

Tonino se acerca y lo abraza besándolo

Rogelio:      aunque me veas hecho un cascajo, me acuerdo que en esta misma plaza te peleaste con Gregorio y Ernesto, que siempre te cargaban, hasta que le pegaron a tu perro entonces si, reaccionaste y tuvieron que irse apresurados y tu can les tarasconeaba los talones…

Los allí reunidos festejan ese recuerdo. Para eso se comenzaba a hacer la noche y al sacerdote despidiéndose de esos circunstanciales amigos, emprendió despaciosamente el retorno a la casa de Ernesto, quien lo estaba esperando en el porche.

Ernesto:      entra te voy a presentar a mi nieto
Roberto:      Monseñor, bienvenido (lo abraza)
Tonino:       que físico privilegiado tienes hijo, ¿haces deporte?
Roberto:      poco, lo heredé de mi padre

Roberto se retira imprevistamente de la escena.

Ernesto:     ¿Ves?, por pudor desaparece, lo hace también cuando atiende a sus pacientes, sobre todo cuando son mujeres bonitas.
Tonino:       en la vida he contemplado cualquier tipo de situaciones, aun las límites, pero esto que le pasa a tu nieto, nunca supe de un caso similar. ¡Que cosa! Sabemos que no somos flores fragantes, pero podemos tener continencia, cuando no estamos solos
Ernesto:      créeme, que hay noches que el no puede conciliar el sueño y entonces se viste y sale a caminar en compañía de su fiel y amenazante perro ovejero alemán. Es calmo, pero cuando la gente lo cargan suele ponerse iracundo. Es un muchacho muy inteligente, honrado, que ama su trabajo y a él, justo a el, con esa profesión le viene a pasar eso…
Tonino:       la novia ¿como dijiste que se llamaba? Ah ya recuerdo, Elvira, ¿sabe de este problema?
Ernesto:      seguro…pero comprenderás,  cuando dos personas se aman, hasta eso, hacen la vista gorda, el futuro es incierto, tan luego hoy que los casados duran menos de lo que canta un gallo.
              Bueno Tonino vamos al club que nos están esperando para cenar.
              Se va a agregar otro condiscípulo que aun vive,  es el hijo de los Senestrari, que le vendieron el almacén a los padres de Goyo, se trata de Fernando.
Tonino:      ¡Fernando! Sí que me acuerdo ¿Qué es de su vida? Se que Stella murió joven
Ernesto:      muy raramente viene. Aldo le avisó. Tiene una cátedra en la facultad de filosofía y letras. Te espero en la biblioteca, mientras tanto sube a tu dormitorio, para que te prepares.


Después de que Ernesto se retiró, Tonino siguió saboreando su habano entre las volutas del fragante tabaco, entrecerró sus ojos recordando con cierta melancolía el pasado de su adolescencia como cuando en el negocio del padre de Fernando, éste y Aldo lo saludaron después de una pelea y como Stella le dijo que estaba orgullosa de su actitud y desde entonces tuvo mas confianza en sí mismo y le dio mas fuerza  para seguir discurriendo sobre el tema que le había sugerido el maestro Serafini: La Narración
Felisa: padre…Tonino abre los ojos volviendo a la actualidad,

Tonino:        ¿si, hija?...
Felisa:        ¿desea tomar algo?
Tonino:        no, gracias

Se levanta de la mesa para ir a su dormitorio cuando entra Roberto.

Roberto:      hola, que tal Monseñor. Estoy con bronca porque se que nuestro cuadro de Football perdió y al  final uno se pone a la altura del ignorante; la pasión nos toca a todos. También parece que el histerismo se apodera de la juventud que acude en masa a ver a sus ídolos favoritos. Pese a mi carrera, se me hace confuso sacar conclusiones más o menos coherentes
Tonino:       es cuestión de reflexionar: la sensibilidad y el don de gente es reservado a muy pocos, incluso el anhelado equilibrio. La masa al carecer de esto, se mueve ciegamente y acepta sin más, someterse a influencias de individuos inescrupulosos que circunstancialmente y por conveniencia proponen a tal o cual personaje artístico. Grandes poetas, pintores, músicos, quedaron sepultados en los polvos del anonimato por no haber sido tocados por esa varita mágica, de algunos críticos que para mi gusto no son siempre ecuánimes. Además todo se hace con demagogia sobre todo en política y sin descartar nada. Suele analizarse parcialmente, por tradición y miran con un solo ojo y escuchan con una sola oreja. Gente que aparentemente tiene  objetividad y cuasi equilibrio, descienden en sus comentarios a nivel de la escasa inteligencia que tiene la mayoría. La mediocridad es tremenda y la demagogia es tan abyecta que al final los que la toman como estandarte someten a los tontos que nunca llegaran a comprender el motivo de su existencia.
Roberto:      usted lo sabe, Padre? No ni me importa averiguarlo. ¿Lo averigua el elefante que envejece y muere?, ¿lo averigua la abeja que trabaja cotidianamente? ¿O el ave que canta en la rama de un rosal que el hombre jamas podrá imitar por su deliciosa belleza? Perdón por esta salida, pero no te amargues por la derrota de tu escuadra, a disfrutar de la vida, eres joven y vives el presente, me voy a arreglar para ir a la cena.

Entran los 2 amigos en el hall central del club social y un cerrado aplauso los recibe. Después de los saludos, el conserje invita al grupo de los 5 amigos a tomar asiento en una mesa de forma redonda, especialmente preparada, con toda clase de comidas, frías y calientes, con finas copas de cristal y pequeñas mesas adherentes a la principal en las que había vinos finos, licores y diversos postres.

Fernando:     que bien se te ve Tonino; conservas esa figura de asceta con un rostro que indica, nobleza y dignidad. Además conservas toda tu cabellera y para mejor nívea.
Goyo:         yo en cambio parezco un alto dignatario de la iglesia, rechoncho y pelado (risas)
Aldo:         Vive tu esposa, Fernando?
Fernando:     si… pero no se encuentra bien, para desgracia no tuvimos hijos
Ernesto:      mejor. Por lo que veo la juventud de ahora son desagradecidos y para peor se embriagan y se drogan y para rematar tiene la compañía del sida y eso que hablo de esta pequeña ciudad.

Vuelven a las 10 de la mañana los fines de semana, son rebeldes con la panza llena. Si mi padre resucitara al ver esto se vuelve a morir. Amigos queridos “primo manggiare e doppo filosofare”, sírvete Tonino este matambre casero, está de primera. Al mismo tiempo sirve vino a sus amigos.

Ernesto:      ¿que opinas tu Tonino de lo que hablé?
Tonino:       la problemática de los jóvenes es una realidad y de difícil pronostico y por que no, de todos en general.
              Vivimos en un mundo de gran que competitividad que ya no es de narraciones, sino de civilizaciones y esto nos puede llevar a situaciones irreversibles. La ignorancia ya no tiene regresión.
Goyo:        ¿puede haber más guerras? Ya hay una guerra declarada en economía, la otra si es que se produce, será una de raza contra razas, porque mas que se lo quiera disimular, discriminación siempre hubo y habrá aun en las opiniones existe.
              La igualdad como la integración es otro mito, solo los demagogos dicen lo contrario; son los que viajan en primera y se hospedan en grandes hoteles y dicen odiar el privilegio.
Aldo:         (con cara de inocencia) ¿vendrá el
              Apocalipsis?
Fernando:     el Apocalipsis pronosticó la victoria final de Jerusalén sobre Roma a la que llamo Babilonia; la desaparición del imperio romano y la gloria eterna de Jerusalén, dicho por Cristo. Vespasiano y Tito 2 años después de revelado el Apocalipsis, no dejaron piedra sobre piedra y en el siglo IV la iglesia de Cristo, encargada por El de aplastar al imperio romano, se convirtió en la iglesia oficial de ese imperio.

Se hizo un silencio embarazoso hasta que Goyo lo rompió exclamando.

Goyo:        ¿se acuerdan cuando Saturnino saco los preservativos de la farmacia de Don Adelqui, los infló diciendo que eran globos y se elevaron en el comedor donde estaban las mujeres y esta horrorizadas gritaban, hasta que vino don Adelqui y lo corrió con un rebenque y Saturnino no tuvo mejor idea que subirse al molino y reírse  a lo loco?

Los amigos comenzaron a confraternizar entre medio de las exquisitas comidas regadas por los generosos vinos y licores. Mientras nuestros amigos cenaban en el salón del club un grupo de jóvenes bailaban al compás de grabaciones. Había jóvenes y gente mas grande y aun matrimonios caracterizados de ese club.
En ese momento hace su aparición Roberto y su novia para presentarla al sacerdote, que estaba fumando un cigarro, mientras los otros amigos todavía seguían comiendo.

Roberto:      Padre le presento a mi novia Elvira
Tonino:       ¿que tal hijo se divierten?
Elvira:       mucho Monseñor y me alegro de conocerlo. Además Roberto me dijo que usted nos va a casar.
Tonino:       será un placer además será el primer casamiento que haré como cura párroco y espero poder bautizar a vuestros futuros hijos
Ernesto:      yo seré el padrino y la mama de Elvira la
              madrina.
Fernando:     regresaré para estar en la boda.
Roberto:      ustedes los amigos de mi abuelo, son las personas que mas deseo que vengan a mi boda.

Roberto sale de pronto apresurado hacia la calle. Los comensales conocedores del problema del novio, carraspearon...no sabían que hacer; hasta que Fernando, levantándose de la mesa, invito a Elvira a bailar. Ernesto comenzó a secarse el sudor que corría por su frente y Tonino se levantó para ir a saludar al presidente del club. A la mañana siguiente sale de la casa temprano para oficiar misa dejando a su amigo durmiendo. Llega al templo donde se encuentra al padre Rodolfo prendiendo las velas del altar mayor.

Tonino:       bien día Padre
Rodolfo:      buen día Monseñor.
Tonino:      ¿no tenemos sacristán?
Rodolfo:      no Padre, apenas viene una señora de nuestra feligresía a plumerear y limpiar los pisos de la iglesia.
              En la casa parroquial, Honorata se ocupa de todo
Tonino:       me voy a poner la vestidura de práctica para la misa.
Rodolfo:      yo lo ayudo.

Pasan a la sacristía y comienza la rutina del momento, Tonino le recuerda que el ayudaba a los 10 años al padre Miguel.

Tonino:       nada ha cambiado, hasta el olor a la madera, del ropaje, del vino...cuantos años pasaron

En eso entra un niño llamado Pepino.

Pepino:       yo soy  monaguillo.

Tonino le acaricia la cabeza y va al altar, se arrodilla y al levantarse ve a unas 15 personas, piensa el sacerdote que si el cielo esta reservando a los practicantes católicos estos van a estar muy solos allá. El padre Rodolfo, intuyendo este pensamiento, le dice.

Rodolfo:      los domingos viene mucha mas gente, Padre, una vez terminada la ceremonia y vuelto a la sacristía, Pepino exclama.
Pepino:       padre Rodolfo: ¿tengo que venir esta tarde a estudiar catecismo?
Rodolfo:      sí y avisa a tus amiguitos...Padre quisiera confesarme.


Mientras Tonino se quita las túnicas y demás accesorios le dice:

Tonino:       espérame en el confesionario.

Tonino se ubica en el confesionario que se encuentra en la nave derecha del templo.

Tonino:       te escucho
Rodolfo:      padre peco constantemente...por ahora en pensamiento.
Tonino:      ¿como por ahora? ¡Explícate!
Rodolfo:      Y...uno no es de piedra, soy joven y cuando se vienen a confesar las señoras, sobre todo las jóvenes, y comienzan a referirse a sus vidas matrimoniales, con sexo y tutti quanti...y se me nubla el pensamiento y a veces en las noches no me puedo dormir y una vez conciliado el sueño aparecen figuras femeninas que me vienen a visitar a mi lecho y tengo relaciones y a veces esos sueños me hacen eyacular, ¿por que padre? ¿Por que? Pareciera que el celibato va contra natura. ¿No es cruel que la iglesia ya al final del siglo no acepte el casamiento?
Tonino:       levanta los ojos al cielo y se encuentra con la nueva alegoría que hizo pintar el joven teniente.

Mejor salgamos de este mueble apolillado y vayamos a sentarnos en un banco en la nave central, donde por otra parte no hay nadie.

Rodolfo:      perdón Padre, a lo mejor lo he incomodado
Tonino:       a esta altura de mi vida ya no me incomoda nada, solo pienso que en todas partes se cuecen habas. No basta falsedades, hipocresías, corrupciones de todo tipo sino que siempre viene el maldito sexo. Y ahora a 10000 kilometros. En esta pequeña parroquia tengo que volver a escuchar esto.
Rodolfo:      no cree que es injusto el celibato
Tonino:       injusto un cuerno. ¿Que crees que soy yo? ¿Crees que pudiendo aceptar tu criterio pueda hacer algo yo? ¿O crees que porque he estado en el vaticano he estado rodeado de santos? ¿Acaso crees que allá habitan ángeles ¡No! Y si alguno de ellos vinieses a ver tus pinturas te mandarían a la hoguera.
              Se que tus padres están en buenas posición económica, ¿por que no renuncias si tanto te preocupa el sexo y haces de tu vida lo que quieras?
Rodolfo:      padre lo único que se hacer, mal o bien es lo que hago, también tengo fe pero a veces pienso que hay cosa incoherentes, ¿como Dios aceptó al diablo y no lo liquidó al ver el mal que hacia?
             ¿Por que los antiguos tenían el privilegio de hablar con Dios, que exige santidad y al mismo tiempo han puesto el germen de todos los pecados que hacen imposible esa santidad? Usted me critica por lo que hice pintar y sabe que la Biblia prohíbe hacer imágenes que estén en  el cielo o la tierra. No olvide que el obispo de Marsella en contraposición al papa Gregorio el grande, prohibió por fidelidad a la biblia, esas imágenes de las iglesias de su diócesis. Finalmente, no quiero abusar de su paciencia e indulgencia. ¿Por que no nos visita Jesús para disipar nuestras grandes dudas?
Tonino:       gracias por reconocer mi indulgencia, porque si no te sacaría a patadas; finisela!!!
Sale Tonino de la iglesia y va camino a la estación del ferrocarril, que tantos recuerdos le trae y cuando llega al andén se encuentra con Alfredo esperando el tren que lo llevará a la ciudad.

Alfredo:      hola Tonino, ¿que haces aquí? ¿vas para la ciudad? Te invito.
Tonino:       no gracias si hay algo que aborrezco son los grandes centros demográficos, este es mi ambiente y me siento muy a gusto
Alfredo:     ¿que tal tu ayudante?
Tonino:       Tiene dudas. El cansancio moral ataca a los buenos y  malos, a los creyentes, a los que tienen dudas, a los ateos, a todos
Alfredo:      ¿quiere decir que tarde o temprano me va a llegar?
Tonino:       a lo mejor no
Alfredo:     ¿es malo no creer religiosamente?
Tonino:       depende, si estas tranquilo con tu conciencia, no es malo. Yo conozco y  he conocido en los grandes círculos gente creyente de la peor calaña y venían a confesarse. Una vez, a un pez gordo no lo absolví, pues por referencia sabia que era un corrupto, en esa oportunidad le dije que seria raza de víboras si perdonaba su pecado porque sabía que iba a seguir delinquiendo. Resultado: me dieron un tirón de orejas.
Alfredo:      no me equivoco al tener tan alto concepto de ti, Jesús decía que era mas fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el reino de los cielos, claro que esto lo decía en el contexto de ser un reformador social y los fariseos amenazados por su predicación en favor de los hebreos lo crucificaron. El antiguo y nuevo testamento demuestra que solo se proponía redimir a los judíos de las 12 tribus. La vida de santos católicos, cuya verdad garantiza la iglesia, ha sido copiado textualmente episodio de las leyendas religiosas de la India, como la vida de Barlaan y San Josafat. Pero volviendo al principio, Jesús decía que vendieras todo para dárselo a los pobres  y el que no renuncia a las riquezas no puede ser su discípulo, ¿que dicen el Papa y los Cardenales? La iglesia acoge a los ricos y usureros que lleven el palio y los trata regiamente, como hijos predilectos, como también los jueces corruptos, políticos y militares. ¡Hablando de jueces y abogados! Opinan que los violadores aun de niños merecen ser ajusticiados ¡cuanta falsedad! ¿Si a ellos le violaran a sus hijos o esposas como obrarían?

El tren acaba de llegar y los dos amigos se despiden afectuosamente.

El sacerdote le recuerda que no falte al casamiento del nieto del común amigo.

De regreso a la casa de Ernesto se encuentra con Roberto que con ropa de deporte va corriendo, siguiéndole su perro.

Roberto:      hola Padre, ¿no quiere trotar?
Tonino:       no hijo, no estoy para eso, cuando era joven solía correr en los jardines del vaticano, sobre todo en invierno, porque en verano hace mucho calor.
Roberto:      hablando del Vaticano, ¿no tienes alguna anécdota para contarme?
Tonino:       Si… en este momento me viene a la memoria una, allá a principios de la década del 50, cuando comenzaba el otoño, yo era ayudante de un cardenal, entre otras cosas, tenia que despertarlo a las 7hs. le gustaban los días lindos y con sol, cuando entraba a su habitación me decía ¿Esta lindo el día, verdad? A lo que yo invariablemente le decía que sí. Entonces me decía: “el Señor y yo lo sabemos. Esto duró como 3 semanas, hasta que una mañana amaneció con lluvia y frío, lo despierto y la consabida pregunta. Yo con picardía le respondo: “un día magnifico Excelencia”. Luego cuando se dio cuenta de la verdad, me dijo que prescindía de mis servicios. “¡Bien, ya lo sabíamos el Señor y yo que usted iba a proceder de esa manera!” (Se ríe Roberto)
Tonino:       ¿Estas excedido de peso?
Roberto:      Unos 15 kilos, pero tengo las esperanzas que cuando llegue el día de la boda, esté en forma… (En eso comenzó su odisea, el estruendo era repetitivo y entonces comenzó a correr y el perro como si ese ruido fuese una señal, comenzó a ladrar como queriendo sobreponerse a los sonidos de su amo)

El Sacerdote, después de ver alejarse el tren, volvió para la casa del amigo y tomo la calle principal donde estaba el
almacén de Goyo y  tuvo curiosidad de volver a verlo,
se sorprendió porque estaba todo cambiado, ya no era lo que
el que había conocido en su niñez, el antiguo negocio de ramos generales, de un lado la tienda y del otro el almacén en que vendían los alimentos, esos anchos mostradores y atrás cajones de madera con sus tapas cilíndricas de los que sacaban yerba, azúcar, fideos con una cuchara en forma de cilindro y colocaban en papeles de estraza para envolverlos, cerrándolos con un repliegue con los dedos y luego obsequiaba un muñequito de azúcar. Goyo, al verlo, vino enseguida a saludarlo.

Tonino:       Por más que ya no es lo mismo, pues ahora es un supermercado, ¿sabes una cosa, Goyo? creo ver como fantasmas que dentro de estas paredes nos observan, esas queridas imágenes que de chico vimos detrás de los mostradores, emociones tras emociones.
Goyo:        ¿quieres que te acompañe a la escuela?
Tonino:       No, por hoy basta, estoy viejo para tantos
              choques.
Goyo:         ¿entonces quiere que te lleve al campo que
              trabajaba tu tío Carmelo?
Tonino:       Bueno, para hacer tiempo, te acepto.

Van los dos amigos en auto, al referido campo que está cerca, para mejor, el camino que era de tierra, ha sido pavimentado. Pero gran desilusión para nuestro personaje, el campo esta en completo estado de abandono, allí solía pasar sus vacaciones con sus tíos y las 3 primitas. Goyo le explica que las chicas de grande, se fueron a la ciudad pero que no supo más de ellas. Al fallecer la señora Teresa, los herederos comenzaron a apretar por todas las posesiones que había dejado esta señora, todo fue a remate judicial y nadie sabe al final quienes son los actuales dueños. Tonino no quiso bajarse del auto, meneando la cabeza dijo…

Tonino:       esto no es emocionante, es solo tristeza, mucha tristeza…llévame a casa de Ernesto.
Ernesto:      te estábamos esperando para el almuerzo, ¿qué hiciste Tonino, no te vi en toda la mañana?

(el amigo le refiere todo lo ocurrido)

Ernesto:      respecto a la herencia, Roberto va a heredar esta casa y como es solo, no va a haber problemas con la repartija. Algo de dinero también le dejaré, pero no mucho, porque lo he gastado a través del tiempo, sobre todo en viajes. Desde que me recibí me propuse que la mejor inversión era en viajes y así lo hice, antes de casarme, luego de casarme y ahora como viudo… ¡Si señor, no me arrepiento! ¿Que otra opción queda? Ninguna. Solo filosofamos en los velorios, pero luego la gente se olvida y siguen en la rueda como si fueran a vivir siglos.

Tonino:       Es inteligente tu forma de pensar y de actuar, porque hablar es fácil
Felisa:       Padre, lo llaman por teléfono
Tonino:       Gracias ¿Quién habla?
Rodolfo:      Monseñor,  acaba de hablar el Obispo. Va a        posponer el viaje hasta nuevo aviso porque esta muy atareado.
Tonino:      ¿Y que vas  a hacer con esas pinturas?
Rodolfo;      las voy a tapar con los lienzos negros que se usan en los funerales.
Tonino:       espero que tomes todas las providencias posibles
Rodolfo:      descuide Padre. Otra cosa, mañana si quiere venir, puede hacerlo, porque los pintores adelantaron el trabajo, quedó muy bien. Honorata ya le retorció el gaznate al pollo para hacérselo frito como a usted le gusta
Ernesto:      ¿Qué pasa Tonino?
Tonino        Es el padre Rodolfo. Me dice que se pospuso el viaje del obispo y que la casa la puede ocupar mañana ¡que rapidez!
Felisa:       Que prefiere comer Padre?, ¿milanesas con puré?
Tonino:       Lo que diga Ernesto
Ernesto:      Me parece bien ese plato, pero no te olvides de la sopa.

Roberto invito esta noche para la cena a su novia.

Tonino:       ¿Y no te olvidas de otro?
Ernesto:      por supuesto. Goyo y Aldo. Tonino a parte de respetarte te veo cristalino. Dime: ¿nos engendraron místicamente o somos productos de un acto animal salvaje desprovisto de toda racionalidad que hace que ese virus original, luego de grandes, nos impide ser buenos?
Tonino:       Tienes mucha agudeza de razonabilidad. A tu pregunta ¿Qué puedo decir? ¿Retórica y refugiarme en la solemnidad? Amigo mío, sigamos viviendo tratando de hacer el bien y que ese virus “Non sanctus” tratemos de llevarlo lo mas dignamente que podamos y no hilar tan fino como tu lo haces. Sírveme mas coñac “filosofo”. Yo te invito con un habano.

(Los dos amigos se ríen, porque Ernesto comienza a recordar
su niñez)

Ernesto:     “Mi abuela les decía a los vecinos cuando estos le comentaban por ejemplo, que doña Rosa o don Antonio eran santos, “Si, son buenas personas pero para mi los santos y excretan no son santos”. Mi abuelo para rematar decía. “Por mas que sea sacramento la virtud del matrimonio, yo al menos no encuentro esa virtud cuando hago el amor con tu abuela”. Era muy ocurrente, cuando le preguntaba si iba a llover, solía decir: “el tiempo es como el traste, no tiene horarios”. También decía: “hijo en esta vida mentimos continuamente. Nos enseñaron que la subestimación es mala ¿y quien no la practica? Cuando seas grande vas a ver que la raza discriminada, cuando consigan la igualdad y mejore su condición social, lo mismo van a estar insatisfechas y van a querer ser de oprimidos a opresores. ¡Nunca vas a poder unir el aceite con el vinagre!

Abuelo:     “¿Qué opinas de las religiones?” “que son un gran cuento chino”.

Después del almuerzo Ernesto sube a su dormitorio para hacer la siesta y monseñor se dirige a la biblioteca para fumar su clásico cigarro. Al lado de este ambiente se encuentra el consultorio de Roberto quien esta atendiendo un paciente cuyo diálogo llega al oído del sacerdote.


Roberto:      mira Mario, tu problema es por tu exuberante juventud. Esos granos a veces tiene origen hormonal: ¿tienes relaciones sexuales con tu novia?
Mario:        No, doctor ella no quiere tenerlas hasta tanto no nos casemos y yo ahora no estoy en condiciones económicas para casarme.
Roberto:      entonces recurre  a las chicas que hacen el amor por algún dinerillo.
Mario:        si, pero se pueden correr riesgos, pues dicen que algunas estas enfermas.
Roberto:      psicológicamente te veo bien, no eres tímido. Debes usar tu físico y tu galanura para convencer a tu novia que acceda a tus requerimientos y garantizarle que vas a cumplir con el matrimonio como manda Dios
Mario:        yo no sé por qué todos los casos hay que tirarle el hueso a Dios
Roberto:     ¿eres religioso?
Mario:        si, pero eso no cambia mi problema.
Roberto:      ha llegado un preclaro sacerdote, el quizás te pueda orientar tanto o mejor que yo. En esta vida quién mas o quien menos tiene problemas, el tuyo es mucho menor que el mío.
Mario:        mi papá supo tener esa clase de problemas, tal ven no tan grande como el suyo, pero me consta que mi madre siempre le reprochaba esos ruidos que hacia por la cola y él a la vez se quejaba por los ronquidos de mi madre. Se aconsejaban mutuamente: mi madre le decía que se pusiera un corcho y él a su vez le contestaba que se pusiera la estopa en la boca.
              Observo que algunos se mofan de su problema… yo me pregunto, ellos vanidosos y soberbios, entre los que se encuentran chicas monas, cuando usan el retrete ¿desechan flores?

El sacerdote, tomando el misal y moviendo la cabeza, se sonríe en medio de las volutas que produce su habano. A eso de las 16 horas Felisa le trae un pocillo de café y le dice que  habló el escribano Aldo por si quería ir a visitarlo en las nuevas oficinas que inauguraba a las 18 horas. Después de agradecerle a Felisa, le dice al ama de casa “¿Usted sabe donde es?” Si Padre. Están el en último piso del único edificio de alto que hay aquí. El doctor Ernesto y su nieto también están invitados, así que pueden ir juntos. A la hora señalada parten los 3. El edificio está a 5 cuadras de la casa de Ernesto y desde ahí se observa como un mojón inequívoco de que esta pequeña ciudad quiere progresar. Al llegar, en el hall de entrada hay mucha gente, flores, servicio de lunch. Como hay un solo elevador para los siete pisos, muchos optan por avanzar por las escaleras. Roberto desea ir con estos, pero el abuelo le dice que lo acompañe en el elevador dado que ni él ni su amigo están para ir por la escalera. No muy convencido, acepta al fin el consejo del abuelo y entran los tres, mas tres damas y un niño, porque la capacidad no da. Se notaba cierto nerviosismo en el rostro de Roberto cuando se puso en movimiento el vehículo. Comenzó a sudar y notaba que avanzaba muy despacio, mas de lo que él creía que debería avanzar: primero, segundo, tercero, cuarto… Cerraba los ojos hasta que se produjo lo esperado: un gran estruendo flatulento. Todos comenzaron a mirar el techo, el chico giro rápidamente y se tapo las narices y las mujeres comenzaron a reírse ahogadamente. Tonino leía el misal y el abuelo se secaba la frente una vez más con su pañuelo. Sexto, séptimo… y final de la odisea.
Aldo lo recibe en su oficina colmada de gente y al verlos los saluda con grandes señales de afecto.

Tonino:       muy lindo despacho tienes, ¡te felicito!
Aldo:        es el sueño de toda mi vida, quería salir de la vieja escribanía que tanto tiempo el finado papá atendió en nuestra clásica casa de familia. Yo te aconsejo, Ernesto que instales el consultorio en una de estas oficinas. Tú sabes, la casa donde uno vive debe ser un lugar privado y como aquí todos nos conocemos, van a tu hogar a cualquier hora.

Los mozos sirven bebidas y bocadillos a los presentes, que no dejan de felicitar al progresista notario. Después de estar un par de horas, Ernesto le dice a los amigos que esta pendiente la cena de despedida de Tonino, pues mañana va a vivir a la casa parroquial. Entonces Aldo se disculpa de los vecinos y se va con los amigos. Toman el ascensor, Roberto, por supuesto baja por las escaleras. Llegan los amigos a la casa de Ernesto, entran al comedor, donde esta puesta la mesa.

Ernesto:      tomen asiento camaradas.
Goyo:         me dijo Felisa que preparó cordero al horno
Aldo:         justo lo que deseo comer. Tonino ¿Qué es lo que mas te gusta?
Tonino:       soy omnívoro, pero no como mucho, solo para seguir viviendo. (Entran en escena Elvira y Roberto, vienen abrazados y sonrientes)
Ernesto:      tomen asiento, queridos.
Roberto:      Acabamos de comprar la sortija para nuestro casamiento, (la muestra) Monseñor, Elvira y yo deseamos que la boda se realice en esta casa porque deseamos que sea privado. (¿Puede ser?)
Tonino:       por supuesto. No hay ningún impedimento.
Felisa:       permiso voy a poner la fuente, ahora traigo las ensaladas.
Goyo:        (se refriega las manos con gesto de satisfacción). Parece que esta muy bueno, el olor lo indica.
Ernesto:      Felisa, es más práctico que tú sirvas las presas. Yo me encargo del vino.
Aldo:         no te equivocaste, Goyo.
              Tonino, cuenta tus impresiones de tu vuelta  al pago chico.
Tonino:       muy bien. Estoy felicísimo y tal como me lo imaginaba. No se como me hubiese sentido sin la presencia de mis amigos; el apoyo espiritual que recibo de ustedes, para mi es muy importante. Allá lejos tenia en mi retina todos estos paisajes y personajes. Si no hubiese vuelto llegado el último momento, me hubiera lamentado,
Ernesto:      pero el consuelo que nos queda es que nos volveríamos a ver en el mas allá
Goyo:         seguro que yo primero voy al limbo
Roberto:      ¿Y eso que es?
Ernesto:      si bien las situaciones de las almas de los millones y millones de seres que nacieron y murieron antes de la llegada de Cristo no están consideradas en los libros sagrados,  eso seria el limbo; según los teólogos y la iglesia no se han encontrado rastros de tales limbos subterráneos, donde estarían depositadas las almas de los muertos, es decir, como un purgatorio, de donde se puede salir mas rápido con las misas gregorianas y con tarifas mas elevadas. Alguien dijo que las leyendas son mentiras y que luego a través del tiempo se convierten en historia.
Elvira:       yo no entiendo mucho, pero el que alcanza el paraíso ¿Cómo puede ser feliz si hay algún ser querido que está condenado al infierno? ¿No hay, perdonando mi ignorancia, algo sin sentido?
Tonino:       queridos amigos, sed creyentes, si creéis no os confundáis razonando pues como hace unos días dije a alguien: no somos sino hombres de manera que en estas cuestiones hay que aceptar como cuentos verosímiles y no intentar ir más lejos.
              Si hemos sido criados en la fe y no nos sentimos defraudados por esas enseñanzas, ¿Por qué entonces renegar de ella? Sigamos viviendo con estas creencias que no hacen mal. A lo mejor estamos equivocados. Yo soy un cura muy liberal, vamos a suponer que el mundo no lo creó Dios, que se creó a si mismo ¿Qué gana nuestro espíritu sin ningún horizonte prometedor después que la materia desaparece? ¿Estaríamos felices, de suponer que no nos veríamos mas?. Se nos podrá decir que somos crédulos o ingenuos. Bueno, que nos tomen por eso. Que hay incoherencias, como dice Elvira…y si por qué negarlo. Acepto que hay contradicciones, que hay un Dios que pareciera desproteger a sus pobres preferidos por ejemplo con situaciones climatologícas, que como dice la biblia, Él domina. Pero que podemos hacer nosotros, simples miserias humanas, mas que rezar y sobre todo ayudar al prójimo materialmente y engañarlos, si corresponde el termino, con promesas que lo ayuden a creer en algo que pueda ayudarlos a ser mas felices. ¿En donde esta el mal? Si no se usufructúa, al menos yo no lo hago y estoy tranquilo con mi conciencia. Se que no hago mal a nadie.
Ernesto:      Así es, justo varón. Nadie podrá señalarte con el índice. A parte de esto, creo que eres feliz y como decía Platón el inicuo es desgraciado por ser inicuo, si señor (da un puñetazo en la mesa) Felisa, atrae mas vino que vamos a celebrar de ante mano la boda de estos jóvenes. Es un verdadero honor y privilegio tenerte entre nosotros, pero ojo, el inocente privilegio. El otro, el que todos dicen odiar es otra de las mentiras humanas, ¿quién no desea obtener cualquier clase de privilegios?

En los días siguientes el sacerdote se abocó a que su parroquia cobrara la vida que él había conocido. En los sermones de los domingos los exhortaba a que mandaran los niños a aprender el catecismo y a los mayores a formar parte de la acción católica.  Los días pasaron rápidamente hasta que llego el día que tenia que celebrar la boda de Roberto y Elvira.
Tal como lo habían dispuesto los novios, pocos invitados a la ceremonia y como padrinos Ernesto y Laura, la madre de Elvira. Monseñor bendijo los añillos y los declaró “marido y mujer hasta que la muerte los separe”. Entre los aplausos de los presentes Roberto besó a la novia y comenzaron los brindis y los plácemes de augurios y felicidad y con música de fondo la pareja comenzó a danzar. En seguida otras parejas hicieron lo mismo y la algarabía comenzó a generalizarse con bebidas y sabrosos bocadillos.
Los amigos estaban aparte y comentaban el acontecimiento.

Ernesto:      estoy muy contento por este acontecimiento. Quién iba a pensar que el hijo de mi amada hija iba a ser casado por nuestro querido Tonino, ¡que honor!
Tonino:       espero que se amen y se respeten para siempre.
Fernando:     ojalá pero por lo que veo actualmente las parejas en matrimonio no duran mucho.
Goyo:        ¿Por qué será? ¿En nuestra época éramos más consecuentes o me equivoco?
Aldo:         posiblemente, pero no era porque éramos más
              santos
Fernando:     para mi esa separación se debe, si apelamos a nuestra franqueza, a que se cansan de hacer el amor. En definitiva somos polígamos, mal que le pueda chocar a nuestro común amigo Tonino.
Tonino:       mira, Fernando, ya no quiero polemizar. Estoy abocado a servir lo mejor posible como pastor de esta diócesis, estoy en eso. Voy a tratar de hacer un buen apostolado: “res nom verba”, no solamente con palabras sino con hechos. A propósito, necesito de ustedes para que me ayuden con contribuciones de los vecinos más pudientes y alimentos para distribuir a los que mas necesitan
Goyo:         cuenta conmigo, además le voy a hablar a otros supermercadistas para que también contribuyan.
Aldo:         déjalo por nuestra cuenta.

Para todo esto, las horas pasaron y eso de la media noche los novios avisaron que se iban a retirar. Pasarían la noche en el hotel y al día siguiente se irían a la montaña en viaje de luna de miel. Se despiden de todos, con abrazos y besos de cada invitado y al final parten, con la alegría de muchos y los sollozos de otros. En la habitación del hotel, Roberto pide al conserje una botella de champagne, beben y se acarician. Elvira alterada, comienza a desvestirse, lo mismo hace Roberto y cuando están desnudos se van a la cama y apagan la luz.

Elvira:       estoy nerviosa, Roberto.
Roberto:      ya se te pasará. Es lógico. Y comienzan las caricias y los besos y los jadeos.
Elvira:       Roberto, ¿eso que haces es permitido, no es indecente?
Roberto:      no, mi cielo. Todo esta permitido por nuestra santa iglesia dentro del matrimonio, todo esta permitido
Elvira:      ¿estás seguro, querido?
Roberto:      segurísimo, vida, cuando tengas un hijo y el tiempo pase y tu consecuentemente envejezcas, ese hijo, dado el momento y las circunstancias, se va a acordar de vos diciendo que eres una santa.

Las luces de la mañana despiertan a Elvira y entonce son cara de felicidad comienza a pasarle la mano por los cabellos a Roberto y a besarle el pecho, este despierta y le sonríe. “¿Quieres que hagamos el amor Elvira?”, “y…si tu quieres…” y se ríen y se tapan la cara con las sabanas, Roberto retira esta del rostro de su amada y la besa con mucha pasión. En ese justo momento la hecatombe: una gran flatulencia. Sale de esa posición y da vuelta la cabeza, con su rostro complemente rojo. Elvira, sobreponiéndose y con gran ánimo le toma la cabeza y la vuelve hacia ella. “No te acomplejes, yo te acepté con ese problema, solo se que te amo”, de escuchar eso el alma le volvió el cuerpo a Roberto y se aprestó a consumar lo que antes había querido hacer.

Antes de que se hiciera tarde, optaron por retirarse sin que sus familiares y amigos volvieran a verlos. Con las maletas, fueron a la cochera del hotel a retirar el automóvil que los conduciría a su luna de miel
Ya en plena calle principal al tomar la ruta que los llevaría a al montaña, escuchan grandes ladridos. Roberto detiene el auto y con gran asombro y alegría descubre que era su ovejero alemán, este pega un gran salto para besarle el rostro y Roberto lo abraza y le dice a Elvira, “¿tienes inconveniente?” Elvira se ríe…
Entonces le abre la puerta de atrás y entonces el can toma posesión del asiento.
Con Roberto y Elvira riéndose a más no poder y el can ladrando como sabe hacerlo, el vehículo se aleja hasta convertirse en un punto.

Mientras tanto el sacerdote siguió con más ahínco con su ayuda al prójimo: las damas colaboraron con la parroquia, incluso pusieron un dispensario para atender pequeñas curaciones, vacunas, etc.
Fue todo un año de gran actividad. Los fieles comenzaron a llenar el templo, sobre todo los domingos y tanto creció el ejemplo que paso los límites del municipio y llegó a oídos del obispo, que telefónicamente aviso al sacerdote que llegaría el próximo domingo.

Tonino:       padre Rodolfo, el domingo viene el obispo así que tapa esos dibujos que hiciste, de manera que el prelado no descubra ese adefesio
Rodolfo:      pierda cuidado Monseñor.

Llegado el día señalado Tonino y Rodolfo reciben en la puerta del templo la llegada del Obispo que llega en auto y con su capellán asistente.
Entran al templo, colmado de fieles, se nota claramente el orden y todos los ornamentos que adornan la iglesia. Acto seguido pasó a la sacristía para ponerse las ropas especiales para decir la gran misa. Es una misa concelebrada con Monseñor Tonino, Rodolfo y el capellán. En medio de la ceremonia una suave brisa comienza agitar los paños negros que Rodolfo había colocado para cubrir sus pinturas hasta que pasó lo que tenia que suceder: se terminaron de caer y justo sobre la cabeza del Obispo, este levantó la cabeza y sus ojos se dirigieron a aquellas imágenes sin alas y de distintas razas.
La gente comenzó a murmurar y se escucharon algunas risas. Terminó apresuradamente la ceremonia y se volvió a la sacristía para cambiarse. Rojo de ira le dice al párroco “¿pero usted esta en sus cabales?”

Rodolfo:      yo soy el único responsable. Eso lo hice yo antes que arribara Monseñor
Obispo:       de cualquier manera, no atenúa su responsabilidad como párroco

(en eso entraron a la sacristía los amigos de Tonino y otras señoras colaboradoras, solidarizándose con el párroco)

Rodolfo:      vuelvo a decir que el único responsable soy
              yo.
Tonino:       estoy para lo que usted ordene.

El obispo al ver que los presentes cerraban filas, ante los amenazadores de los rostros de los hombres con los puños cerrados, ante la tensión que no se cedía y ante una parroquia ascendente, aflojó su músculo y dijo:

Obispo:       bueno, creo que esta blasfemia que se cometió tiene solución: se borrarán y se imprimirán las anteriores
Tonino:       de ninguna manera, se borraran las actuales pero la cúpula se pintara de azul como el cielo (los presentes con gesto de aprobación aplaudieron tal idea)
Obispo:      (carraspeando) Bien, de acuerdo, invito al señor párroco a que, como prueba de buenas relaciones pronuncie el discurso de cierre
Tonino:       si a usted no le parece mal desearía hacerlo fuera del templo dado que el día esta espléndido de esa manera puede escuchar la gente que no ha podido entrar.

El Obispo acepta y despaciosamente la gente sale del templo y se agrupa afuera en las adyacencias del templo y sobre las escalinatas.
Tonino comienza su improvisación: “Señor Obispo, sacerdote, señoras, señores, niños, queridos hermanos. Nos ha honrado con su visita el señor Obispo y desde ya los invitamos a que venga mas seguido, para que vea personalmente que esta parroquia va a progresar como nuestro querido pueblo. La felicidad de ustedes no se la brindarán los políticos, militares ni aún nosotros; solo la encontraran si se libran de pasiones y egoísmos y sobre todo si se conocen ustedes mismos. Una vez libres y sin ninguna clase de envidia, no serán llevados a apegarse a nada. Miremos este cielo azul, es un maravillosos espectáculo de Nuestra Madre Naturaleza, que en forma continuada seguirá albergándonos por los siglos de los siglos, sin pedirnos nada ni darnos ninguna clase de explicación del por que de nuestra existencia. Trascender a la vida y a la muerte es a lo que se debería aspirar y no a la inmortalidad, reservada solamente al universo (el Obispo mira al párroco con extrañeza) “Que Dios este con vosotros”.
El Obispo se despide rápidamente y asciende al auto que lo aguarda; una vez en marcha le comenta al ayudante: “por cierto que este Monseñor es raro. Al final no se si está con nosotros o que filosofía pretende, pero hay que reconocerle algo, que la parroquia la lleva muy bien”
Mientras tanto transcurre el día con grandes festejos. La gente va a la plaza donde se ha instalado una kermesse; llega la tarde y cuando las luces del día se pierden comienzan los fuegos de artificio, con gran alegría de los presentes.

Ernesto:     ¡que tapa que le pusiste al rechoncho del Obispo!
Aldo:         cuando tu hablabas se rascaba la cabeza,  
              menos mal que olvido lo de Rodolfo
Tonino:       el padre Rodolfo es un buen muchacho,
con el tiempo va a  sentar cabeza
Goyo:        ¡miren quien viene!

(era Roberto y Elvira en un cochecito en el que pataleaba un pequeñin)
Ernesto:     (tomando al niño en brazos) Míralo Tonino no
              es hermoso
Tonino:       muy hermoso, ¿cómo se llama?
Ernesto:     (levantándolo por su cabeza) ¡Robertino! En eso el niño produce una larga flatulencia, todos comienzan a reír, uniéndose a la risa el ladrido del perro ovejero

El abuelo exclama: “¡de tal palo tal astilla!”

Como fondo, ya de noche, los fuegos artificiales ponían la nota de color de ese memorable día para esa comunidad que después de 60 años había recuperado a su excluyente personaje.



Autor: IDRADE. El guión para su adaptación.

Domicilio Comercial: Bvd. Oroño 164. 2000. rosario.
Prohibida la reproducción de este ensayo en todo o en partes. Todos los derechos reservados.
Mayo 1994.


“indudablemente el merito de una película pasa en primer lugar por la idea central del argumento”

                                        G. Bouvierj